VEN Y SIGUEME
 
  1.  

V E N   Y   S I G U E M E

1 9 8 1  -  R C A




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Disco 1:


1. Nazaret

2. Llamada

3. En el mercado

4. Gitanita

5. Dinos quien es

6. Ven y sigueme

7. Te estoy siguiendo

8. La buena noticia

9. Pecaora soy

10. ¡Jesús decía... !

11. Que comience la fiesta

12. La sal de la tierra



Disco 2:


1. Galilea

2. Recital del convite

3. En el banquete

4. ¡Ay mare quien pudiera!

5. Los niños

6. Es la noche

7. Testigo de la ley

8. Prendimiento

9. Contigo

10. Anunciación de la Pascua.
 
11. Mandato para el nuevo hombre






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Doble Single promocional

1. Gitanita / Los niños

2. Que comience la fiesta / Es la noche



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Single: Es la noche


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Saint-Exupery escribió que "sólo es hombre aquel que crea, y sólo hay auténtica hermandad entre los cradores". En el mundo de la música hecha por andaluces y por gitanos se da con extraordinaria frecuencia la tremenda paradoja de la creación personal y la invención comunitaria no como opuestos sino como complementarios. Ese entenderse sin palabras es sólo admiración sublimada de uno hacia otro que a veces recorre también el camino contrario. Y lo que es peor, la admiración resulta como producto de la más dura actitud crítica y del más exigente espíritu de la perfección. El testigo perenne es la memoria de la creación y el juez definitivo el compañero entrañable que no dejará pasar una.


Es esta una primera consideración que surge cuando se oye por vez primera
Ven y sígueme, sobre todo cuando en el propio recuerdo, en la propia memoria surgen los momentos en que gozosa, ilusionadamente, los creadores de esta obra te han venido contando sus personales experiencias, sus inquietantes emociones desde que se concibió hasta que aquí, realizada se muestra brillantemente con toda la capacidad expresiva del sonido, cuando es usado, como en este caso como un excepcional partero de ideas, emociones y sensaciones. La ley del parto se invierte cuando es el genio el que da a luz su obra; primero son los dolores de la concepción y después el placer del nacimiento. Al revés que en el nacimiento del niño que consuma dolorosamente los placeres de la creación primera, es en este momento cuando Juna, Manolo y Rocío, con todo el equipo que les ha rodeado sienten la esperanzada alegría del padre y la madre de una obra acabada. Sólo ellos podrían encontrarla perfeccionable, porque todos los demás estamos inmersos todavía en ese "mar de esperanzas" que canta Rocío.


Ven y sígueme
va a resistir todos los análisis críticos porque es una obra que abre caminos, y no que los cierra. En definitiva la razón guía solamente una pequeña parte de la actividad humana y es el corazón el que ordena y encauza la otra. En todo el ámbito del flamenco se sabe que la mezcla de Manuel, Juan y Rocío es una ambiciosa tarea que sólo el tiempo ha podido conseguir en el ámbito discográfico por la extraordinaria carrera que han llevado. Personal y artisticamente la reunión había tenido lugar con anterioridad, pero, para nosotros la obra está aquí; éste es el resultado. El arte que poseen, se intercambian, comparten, está pleno de esencias cercanas a las que los puristas llamarán "cabales" y su categoría y dominios de la técnica desborda las habituales de quienes no pueden llamarse elegidos. Ellos hace tiempo que se conocen, pero esta obra es producto de su "reconocimiento"; de la pasión de Manolo por quitar barreras y tirar muros de "cuartos de colmao" para dar a la música, a la música de su pueblo la amplitud y la belleza de las más importantes aportaciones de la cultura universal. Rocío reencuentra en el poder del más bello instrumento de la música andaluza, su propia garganta, lo que eran ilusiones confusas de jovencita tonadillera que algo grande va a conseguir. Nada iguala esta vuelta a su centro de la piedra marinera de una playa de Chipiona. Para Juan es reiteración, por la insistencia cabezona y repetida de llenar de sentido lo que canta. Cuando ya ha superado las posibilidades que el trajín del ritmo y los quiebros de la melodía le ponían como limitación, va buscando la unión del concepto y la expresión, de la palabra y la música, del mensaje y el medio. Los marginados, los desarraigados, muchos de su propia familia gitana y los niños, sus propios niños, son la preocupación percutiente.


Ya han pasado los tiempos en que se pudiera poner peros a una obra abierta como esta que usa y se aprovecha de la grandeza de los medios de diferentes estilos y sonidos; la narración continuada de una historia mil veces vivida y una vez más, adaptada a un mundo concreto y "consentido" por los tres; la estructura, en la tradición operística, pero mejorada por la comedia musical americana o el más reciente concepto de la 'opera-rock' (
Ven y sígueme viene a redimir y reabrir una época mal titulada como 'ópera flamenca'); los elementos musicales que bajo la batuta de Manolo se entrecruzan a la perfección, puesto que él mismo usa a una orquesta como a una cuerda de su guitarra; y finalmente la versatilidad en la expresión de las voces y la propia guitarra como medios más directos de la comunicación artística. Habría que hablar aquí de "flamenco total" porque conservando raíces, abre las ramas en insólitas direcciones que necesitarán de años para ser exploradas.


Desde los años cincuenta hasta ahora la música gitano-andaluza, cada una por su lado o juntas se han entremezclado hasta conseguir las más altas cotas de la historia. Ahora es tiempo de que se pierda la timidez en el campo de los creadores para enfrentarse a nuevas formas y conceptos; con la valentía y la seguridad con que lo han hecho Juan, Manuel y Rocío. Es una obra ejemplar y una experiencia única la de seguir paso a paso esta larga narración, justificada por la sacra razón de la belleza en sus más puras formas y en sus más entrañables efectos emocionales.
Ven y sígueme es en sí mismo un auténtico "Ven y sígueme" estético para todas las formas de creación del pueblo andaluz. Y no debe quedarse ahí. Comencemos imaginando lo que es la puesta en escena y lo que podría ser en andaluzas imágenes cinematográficas y lo que la técnica del vídeo podría aportar así como todos los elemetos artísticos que se podrían añadir a la dolorosa concepción pero felíz nacimiento de Ven y sígueme.


No sería nada dificil extraer y contar todos los "guiños", los cruces temáticos, las referencias que hay incluídos en esta obra, entre su mensaje y su forma, entre las intenciones de los creadores y el resultado final, pero todo ello forma parte de la experiencia de escucharla, de vivirla surco a surco en una y otra audición, porque para muchas lecturas da esta inmensa aportación a la cultura andaluza de Manuel, Juan y Rocío, queridos hermanos.

Alfonso E.






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