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La Anunciación
 Autor:
Beato Angélico
 Fecha:1445
 Museo:
Museo del Prado
 Características:194 cm. en cuadro
 Material:
Pintura al temple
 Estilo:

En esta delicada tabla del Museo del Prado podemos apreciar como tema principal la Anunciación del arcángel Gabriel a la Virgen María, tema que se completa con las escenitas del banco o predela, otra tabla más estrecha situada debajo del tema principal. Estas escenas son, por orden de lectura, el Nacimiento de María, sus desposorios con José, la Visitación a Santa Ana, la Epifanía de Jesús, la Purificación y el Tránsito del alma de María tras su muerte. En esta última escena es de destacar cómo su hijo, Jesucristo, recoge desde el cielo el alma de la madre, que asciende. En la tabla principal se puede contemplar junto a la Anunciación una escena secundaria, que muestra el momento de la expulsión de Adán y Eva del paraíso. Las dos escenas se conjugan fingiendo que Adán y Eva se encuentran en el exterior del mismo ámbito, en el jardín al que se abre el pórtico donde la Virgen recibe al arcángel. Esto es un recurso que utiliza el fraile para simbolizar el pecado original cometido por Adán y Eva, y su redención en la tierra, que es la encarnación de Cristo en María. Así nos cuenta simultáneamente el principio y el final del Antiguo Testamento, al tiempo que anuncia el Tiempo Nuevo, tras la venida de Dios a la tierra. Fra Angelico establece una jerarquía de tamaños para establecer un orden temporal: las figuras más pequeñas -Adán y Eva- son las más remotas en el tiempo; las mayores son las más cercanas al cristiano, así como las más importantes en la acción. El marco arquitectónico en el que se desarrolla no es más que una mera referencia espacial, que se ve desbordada por las propias figuras: si la Virgen se pusiera en pie no cabría en la estancia. Las columnas son funcionalmente imposibles, porque sus fustes son demasiado delgados para sostener el techo. Los colores, la elegancia de la habitación es una alusión a un marco refinado, principesco y tocado por la divinidad, el único posible para el misterio de la concepción de María. También los riquísimos ropajes que llevan el arcángel y la Virgen remiten a una imagen noble de los personajes. El empleo de los colores azul y dorado indica un cliente rico, ya que ambos colores se fabrican con minerales semi-preciosos y son muy caros de elaborar. Otra alusión al cliente poderoso es el tratamiento del jardín, sin profundidad ni perspectiva, que imita el fondo de un tapiz, como los que en esa época se importaban de Bruselas. La iconografía de la Anunciación es la característica de la época: el arcángel que desciende a la presencia de María, quien le recibe temerosa pero con sumisión al mandato divino -de ahí la pose -; entre la Virgen y el arcángel hay un jarroncito con nardos blancos, símbolo de su virginidad. La mano de Dios asoma desde el cielo para enviar en un rayo dorado a la paloma del Espíritu Santo, hasta el oído de María, siendo éste el momento de la concepción de Jesús. Esta pintura fue realizada por Fra Angelico durante diez años, entre 1435 y 1445, es decir, en pleno Quattrocento, para Santo Domingo de Fiesole, que lo vendió en 1611 al duque Mario Farnese. Su familia tenía relaciones diplomáticas y comerciales con España desde el s. XVI, por lo que el cuadro termina como regalo a un noble español, ornando diversos templos hasta llegar al Prado en 1861.

 

 

El autor de este lienzo era Dante Gabriel Rossetti, uno de los tres fundadores de la Hermandad de los Prerrafaelitas. Rossetti estaba muy implicado con la religión y la moral. Sus obras son extremadamente amaneradas, artificiosas, de ambiente retorcido y complejo. En esta interpretación de la Anunciación casi podríamos encontrar elementos sadomasoquistas, muy relacionados con la opresiva moralidad puritana de la época victoriana en Gran Bretaña. El purismo del dibujo, nexo de unión con otros artistas europeos del siglo XIX como Ingres u Overbeck, sirve de herramienta para el realismo. La Virgen aparece como una muchacha de aspecto enfermizo, con un camisón blanco que parece un sudario o un camisón de hospital. Está literalmente aterrorizada por la aparición del ángel, que es un joven con túnica en llamas. El ángel la apunta con la vara de nardos que simboliza la virginidad como si la amenazara con un punzón, directamente al sexo. El ambiente gélido, sereno, con el aire inmóvil hace esta visión todavía más inhumana.

 

 

 

Una de las influencias que consolidaron el arte moderno fue su interés por los "primitivos" italianos, que incluían a pintores de los siglos XIV y XV, como Giotto, Masaccio, Fra Angelico, Piero della Francesca y Uccello, a los que también se llamaba pintores "cristiano primitivos" por su temática religiosa. Este interés se extendió en el siglo XIX entre coleccionistas, artistas, eruditos y escritores. En Inglaterra, el príncipe Alberto reunió una importante colección de pinturas de primitivos italianos y John Ruskin escribió un entusiasta relato sobre los pintores del Quattrocento.

En esta atmósfera de interés creciente por la pintura primitiva italiana, la llamada de John Ruskin pidiendo fidelidad a la naturaleza en el arte en el volumen primero de sus Pintores modernos, y su consejo a los jóvenes artistas de que transmitieran ese mensaje, inspiraron a un pequeño grupo de pintores, de aproximadamente veinte años, a imitar los brillantes colores y la gran atención al detalle naturalista que caracterizaba la obra de los primitivos. Estaban insatisfechos con las influencias del Renacimiento y post-Renacimiento de los siglos XVI y XVII que dominaban el arte de la Academia. Este grupo (Rossetti, Hunt, Millais, Rossetti, Stephens, Collinson, Woolner) se organizó en 1848 con el nombre de Hermandad Prerrafaelita. Su estilo, cuyos temas se basaban en fuentes de las Escrituras, la poesía inglesa y las leyendas artúricas se caracterizaba por sus colores brillantes, una representación meticulosa del detalle y una captación muy precisa de la luz natural.

La pintura de Rossetti, más interesada por el retrato introspectivo de un mundo interior de estados anímicos, utiliza formas indeterminadas y tonos atmosféricos y se inspira en William Blake: la línea sinuosa de Blake, sus giros convulsivos, sus atenuaciones y figuras andróginas contribuyeron a formar el gusto de finales del siglo XIX a través de Rossetti y de Burne-Jones. La primeras pinturas de Rossetti, a partir de 1849, contienen rasgos estilísticos y temáticos de Blake. En Rossetti encuentran eco no sólo el ánimo arrobado, la disposición plana y el estrecho escenario de la pintura, sino también las tendencia de Blake a representar ornamentalmente la figura humana. La tendencia de Blake hacia los paralelismos fascinaba a Rossetti; paralelismo de los miembros, del contorno de una figura, de forma tal que parecen estrechos cuerpos planos, y paralelismo del movimiento entre varias figuras. Los ejes flexibles, que no se rompen, y los largos vestidos sin talle, convierten a la figura humana en un medio de expresión especialmente apropiado como elemento deocrativo. La tendencia de Blake a situar en sentido horizontal el perfil y el eje de una cabeza inclinada o la línea que va de los hombros a la parte superior de la cabeza, la adoptó Rossetti convirtiéndola casi en característica de su arte.. Este tema preferido de los prerrafaelitas -la notable inclinación del cuello y la cabeza- influyó en el modernismo del continente, donde se recibió como algo netamente inglés.

El cuadro Ecce ancilla Domini tiene una especial importancia porque define el espíritu que animaría al movimiento prerrafaelita. Rossetti, de familia italiana, inmerso en la nostalgia de su país de origen, había pintado en 1849 su primer lienzo con esta orientación, titulado La infancia de la Virgen. Al año siguiente insiste en su meditación sobre el tema con Ecce ancilla Domini, en el que representa la escena de la anunciación con el afán de exaltar la pureza en su más alto grado, tanto en la figura de la doncella sorprendida en su alcoba, como en la erguida presencia del arcángel. En ese momento, la obra de Rossetti es más mística y más primitiva que las de sus cofrades prerrafaelitas, alejándose del realismo para acercarse más al eclecticismo de los nazarenos alemanes.

 

 

Bibliografía

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Hamilton, G.H. (1980), Pintura y escultura en Europa: 1880-1940. Madrid. Cátedra.
Novotnt, F. (1978), Pintura y escultura en Europa: 1780-1880. Madrid. Cátedra.
Hilton, T. (1970), The Pre-Raphaelites. Londres. Abrams.
Martin Reynolds, D. (1996), El siglo XIX. Barcelona. Gustavo Gili. 4ª ed.
Metken, G. (1982), Los prerrafaelitas. Barcelona. Blume.
Schmutzler, R. (1982), El modernismo. Madrid. Alianza ed. Col. Alianza Forma 12.
Stalley, A. (1973), The Pre-Raphaelite Landscape. Londres, Clarendon Press

 

 

Dante Gabriel Rossetti (Londres, 12 de mayo de 1828Birchington-on-Sea, Kent, 10 de abril de 1882) fue un poeta, ilustrador, pintor y traductoringlés.

 

 

Biografía

Hijo de un erudito emigrado italiano, Gabriele Rossetti, D. G. Rossetti nació en Londres, Inglaterra y recibió el nombre de Gabriel Charles Dante Rossetti. Su familia y amigos lo llamaban "Gabriel", pero en sus publicaciones ponía primero el nombre de Dante, debido a sus resonancias literarias. Era hermano de la poetisa Christina Rossetti y del crítico William Michael Rossetti, y fue uno de los fundadores de la Hermandad Prerrafaelita, junto con John Everett Millais y William Holman Hunt.

Desde muy temprana edad, mostró un gran interés en la literatura. Como todos sus hermanos, aspiraba a ser poeta. Sin embargo, también deseaba pintar, habiendo mostrado un gran interés en el arte italianomedieval. Estudió con Ford Madox Brown, con quien mantuvo una estrecha relación a lo largo de su vida. Estudió idiomas en el King’s College y posteriormente en la Royal Academy.

Después de la exposición de la obra de Holman Hunt La víspera de Santa Inés, Rossetti buscó la amistad de Hunt. La pintura ilustraba un poema de un autor por entonces poco conocido, John Keats. El primer poema de Rossetti, The Blessed Damozel era una imitación de Keats, así que creyó que Hunt podría compartir sus ideales artísticos y literarios. Juntos desarrollaron la filosofía de la Hermandad de los prerrafaelitas. Rossetti estuvo siempre más interesado en la parte medieval del movimiento que en la moderna. Estaba publicando traducciones de Dante y otros poetas italianos medievales, y su arte también buscaba adoptar el estilo de los primitivos renacentistas italianos.

Las primeras grandes pinturas de Rossetti muestran algunas de las cualidades realistas del movimiento prerrafaelita temprano. En 1849 pinta su primer lienzo inspirado en los antiguos pintores italianos, La infancia de la Virgen. Al año siguiente pinta Ecce ancilla Domini!, una representación de la Anunciación que exaltaba la pureza. Es una interpretación moderna de la Virgen María y de la Anunciación, en la que María es representada como una adolescente indiferente y atemorizada, pálida no tanto por candor espiritual cuanto por consunción. Destaca el uso del cabello pelirrojo, señal de sensualidad para el decadentismo y el simbolismo. La presencia del lirio y de la cortina azul entre los tonos blancos son elementos ulteriores que añaden contenido simbólico a la pintura. Su obra es intensamente mística y primitiva, acercándose al eclecticismo de los nazarenos alemanes. Su pintura incompleta Found (1854) fue la única dedicada a la vida moderna. Representaba a una prostituta, sacada de la calle por un pastor que era su antiguo enamorado. Sin embargo, Rossetti progresivamente prefirió imágenes simbólicas y mitológicas a las realistas. Esto también puede predicarse de su poesía posterior.

Aunque lo apoyó John Ruskin, las críticas que en el año 1850 recibieron sus pinturas hicieron que se retirara de las exposiciones públicas y se dedicara sobre todo a la acuarela, que podían venderse en privado. Tomaba como asunto preferido los textos de Dante, en particular de laVida nueva, que había traducido al inglés, y de la La muerte de Arturo de sir Thomas Malory. Sus visiones de las historias artúricas y del diseño medieval también inspiraron a sus nuevos amigos de aquel tiempo, como William Morris y Edward Burne-Jones.

Estas tendencias se acrecentaron debido a ciertos acontecimientos de su vida privada, en particular por la muerte de su esposa, Elizabeth Siddal, quien se suicidó ingiriendo láudano después de dar a luz a un niño muerto. Rossetti cayó en la depresión y enterró la mayor parte de sus poemas inéditos en la tumba de su esposa, en el cementerio de Highgate. Idealizó su imagen como la Beatriz de Dante en un buen número de pinturas, como El sueño de Dante ante la muerte de su amada (1856) y en Beata Beatrix (1863), obra que marca el camino del pintor hacia una mayor ornamentación y simbolismo; esta pintura alegórica alude a la muerte de su mujer. Representa a Elizabeth en una pose lánguida y sensual, con su cabello rojo natural recogido en un peinado deshecho; sobre sus manos se está posando una paloma roja, símbolo de espiritualidad, que porta en el pico una ramita alusiva al láudano. A sus espaldas, una escena difusa representa a dos personajes, quizá Dante y Virgilio. El complejo simbolismo del retrato es aún fuente de debate entre los críticos.

Dejó la Hermandad Prerrafaelita en 1863, pero mantuvo su mismo estilo pictórico en obras posteriores: La novia (1865), La mujer de la ventana, El vestido de seda azul (1868), May Morris (1872), La doncella herida (1879), Ensueño (1880), La pía (1881) y Juana de Arco (1882). Monna Vana (1866) es el arquetipo de la feminidad decadente, el sujeto de la pintura es una mujer de belleza sensual y andrógina que se cepilla el pelo rojo rodeada de composiciones florales. La rosa es la flor decadentista por excelencia. Pintó varias veces el mito de Proserpina o Perséfone, raptada por el Hades, dios de los infiernos y que tuvo que liberarla, pero con la condición de que no comiera nada en el regreso; Hades la engañó para que comiese seis semillas de granada, fruto de los muertos, que la obligaban a volver seis meses cada año, uno por cada semilla. La diosa es representada según un canon común al romanticismo y al simbolismo: la mezcla de belleza y muerte se indica con el pelo negro y una pose sensual de mujer fatal. En su mano, la granada alude al mito y también, en clave simbólica, a la muerte y la sangre.

Su pintura influyó en el desarrollo del movimiento simbolista europeo. Rossetti representaba a las mujeres obsesivamente estilizadas. Tendía a retratar a su nueva amante, Fanny Cornforth como el epitome del erotismo físico, mientras que otra de sus amantes, Jane Burden, esposa de su socio de negocios William Morris, la idealizaba como una diosa etérea.

Durante este tiempo, Rossetti empezó a obsesionarse con animales exóticos, y en particular con los wombats. Con frecuencia pedía a sus amigos que se encontraran con él en la “Guarida del wombat”, en el zoo de Londres en Regent's Park, y allí pasaría muchas horas. Finalmente, en septiembre de 1869 adquirió su primera mascota de wombat. Este, que vivió poco tiempo y al que llamó “Top”, a menudo lo llevaba a la mesa, y se le permitía dormir en el centro de la mesa durante las comidas. De hecho, se dice que inspiró al lirón de Alicia en el país de las maravillas, de Lewis Carroll.

Los amigos de Rossetti consiguieron que exhumara los poemas de la tumba de su esposa y los publicara: Poems (Poemas, 1870); fueron muy controvertidos y atacados como el epítome de la “escuela de la poesía carnal”. Ofendía su erotismo y sensualidad. Un poema, Nuptial Sleep (Sueño nupcial), describía a una pareja que se quedaba dormida después del sexo. Esta era parte de la secuencia de sonetos de Rossetti The House of Life (La casa de la vida), una serie de poemas que trazaban el desarrollo físico y espiritual de una relación íntima. Rossetti describe la forma de soneto como el “monumento al momento”, pues busca contener los sentimientos de un momento fugaz, y reflejar su significado. Este fue el mayor logro literario de Rossetti. En 1881 publicó Ballads and Sonnets (Baladas y sonetos). Rossetti también típicamente escribió sonetos para sus pinturas, tales como Astarte Syriaca. Como diseñador, trabajó con William Morris para producir imágenes para vidrieras y otros elementos decorativos.

Hacia el final de su vida, Rossetti cayó en estado mórbido, oscurecido por su drogadicción y su creciente inestabilidad mental, posiblemente empeorada por su reacción a los salvajes ataques de la crítica sobre su poesía desenterrada (1869). Pasó sus últimos años retirado, como un recluso. Murió en Birchington-on-Sea, Kent, Inglaterra.

 

 

Dante Gabriel Rossetti -Ecce Ancilla Domini!-(La Anunciación) 1849/1850

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Rossetti aquí enseña su particular forma de plasmar la Anunciación, mucho más realista. En ella casi siemre solemos ver a una Virgen contemplativa, mientras que Rossetti nos la enseña de muy diferente manera, como recién levantada. El blanco virginal es el color que domina la escena. En esta ocasión los modelos fueron su hermano William y su hermana Christina. Rossetti tuvo problemas para plasmar en el oleo las llamas que salen de los pies del ángel anunciador.
Como tantas otras, esta obra fue muy criticada en su momento, decían que era un ejemplo de perversión del talento, algo que en aquel tiempo había progresado mucho

 

 

 

 

El prerrafaelismo en unas cuantas líneas

A mitades del siglo XIX, al inicio del reinado de la reina Victoria, la pintura inglesa está estancada en las convenciones académicas y se encuentra en un callejón sin salida creativo. En reacción, tres jóvenes estudiantes de la Royal Academy, Hunt, Millais y Rossetti, fundan la cofradía prerrafaelita.
Ambicionan crear una nueva pintura, refiriéndose ya no al Renacimiento, sino al arte medieval; aquel anterior a Rafael, libre y auténtico, siguiendo, para ello, los preceptos del influyente teórico victoriano, John Ruskin. Sus cuadros son coloridos, conllevan múltiples símbolos y referencias literarias, sensibles a la naturaleza y a las cuestiones sociales.

La cofradía se disuelve rápidamente, pero sus ideas siguen nutriendo la vanguardia inglesa, durante cerca de cincuenta años. La segunda generación, dominada por Edward Burne-Jones y William Morris, aplica los principios prerrafaelitas a la decoración, al mobiliario y a la ilustración de libros. Más allá de Inglaterra, en particular el universo de Burne-Jones, tendrá una profunda influencia en la corriente simbolista.

 

 

Historia del movimiento prerrafaelita

 

 

Una revuelta de estudiantes

 

 

 

 

Dante Gabriel RossettiEcce Ancilla Domini© Domaine public

Movimiento artístico, exclusivamente británico, el prerrafaelismo nació en Londres, en la sociedad victoriana de finales de los años 1840. Tres jóvenes estudiantes de la Royal Academy, son sus iniciadores. Se llaman William Holman Hunt (1827-1910), John Everett Millais (1829-1896) y Dante Gabriel Rossetti (1828-1882).

En dicha época, la pintura británica se encuentra en un callejón sin salida, presa de las convenciones estrictas, y sometida a los gustos de una clientela con afán de costumbrismo, que conlleve a menudo una moral o un sentimentalismo cursi. Arte vulgar para los tres estudiantes, en rebeldía, que desean "hacer renacer, en la mente dela gente, una buena reflexión", decía Millais, mediante cuadros que eleven al espectador.

 

 

 

 

William Holman HuntDante Gabriel Rossetti© Domaine public

Según ellos, la enseñanza académica, incapaz de liberarse de las normas estéticas procedentes del Renacimiento, es directamente responsable de esta esclerosis creativa. Su grupo se amplia rápidamente, con cuatro nuevos miembros, de perfiles muy distintos: Thomas Woolner (1825-1892), escultor y poeta; James Collinson (1825-1881), estudiante de la Royal Academy; William Michael Rossetti (1829-1919), el hermano de Dante Gabriel y funcionario de hacienda de la época; Frederick Georges Stephens (1828-1907), estudiante en pintura, de poco talento, que se orientará posteriormente hacia la escritura y la crítica de arte.

 

 

Nacimiento de la cofradía prerrafaelita

 

 

 

Raphaël La Transfiguration© Domaine public

Juntos fundan, en 1848 la Pre-Raphaelite Brotherhood [cofradía prerrafaelita]. La elección de este nombre recuerda que el grupo focaliza su crítica en torno a un cuadro de Rafael (1483-1520), La Transfiguración (1518-1520, museos del Vaticano), del que Hunt decía que "debería ser condenado por su inmenso desprecio de la sencillez de la verdad, la pose pomposa de los apóstoles y la actitud, poco espiritual del Salvador". Querían volver a una forma de arte, acorde con la que existía antes de Rafael, libre de cualquier amaneramiento académico.
El arte medieval, y en particular aquel de los primitivos italianos, es el que designan como modelo de pureza y de libertad.

 

 

 

John Everett MillaisJohn Ruskin© Domaine public

Más allá de una mera reacción a la enseñanza académica, los orígenes del prerrafaelismo solo se pueden comprender situándolos en el contexto político e intelectual de la época. En 1848, toda Europa está atravesada por movimientos revolucionarios; la ola del Gothic Revival conoce en la Inglaterra del siglo XIX, una amplitud sin parangón; el crítico de arte y teórico John Ruskin (1819-1900) ejerce una influencia preponderante, en la sociedad victoriana. Ruskin preconiza una visión profundamente moral del arte, al que otorga un protagonismo social. Sitúa la práctica artesanal por encima de cualquier reacción a la industrialización floreciente, y propone un concepto poético y místico de la naturaleza, ésta teniendo que ser representada de manera directa y sincera. Cuantas teorías a las que se adhieren Hunt, Millais y Rossetti, sin reservas.

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¿P.R.B.?

 

 

 

Dante Gabriel RossettiL'enfance de la Vierge© Domaine public

Dejándose llevar por el entusiasmo de sus veinte años, los jóvenes prerrafaelitas logran superar el carácter confuso y a veces ingenuo, de su programa, así como sus diferencias de temperamento y de estilo.
Sus primeras obras, radicadas bajo el sello del prerrafaelismo, desvelan al público la existencia y el espíritu del movimiento cuya influencia va a demostrarse ser inmensa.

A partir de 1849, aparecen en algunas exposiciones londinenses, cuadros que llevan, bajo la firma del autor, el monograma P.R.B. (Pre-Raphaelite Brotherhood), del que no se desvela el significado. Rossetti presenta en primer lugar La infancia de la Virgen durante la Free Exhibition, de Hyde Park Corner, y posteriormente, lo expone de nuevo, en la Royal Academy durante el verano, junto a Isabella de Millais y Rienzi de Hunt.

 

 

 

John Everett MillaisIsabelle© Domaine public / National Museums, Liverpool

En cuanto a la técnica, estos cuadros coinciden por la gran vivacidad de los coloridos, un realismo exacerbado que pretende ser una reproducción exacta de la naturaleza y una gran libertad, otorgada a las poses de los personajes. Todo ello acompañado por sabias referencias religiosas, literarias y poéticas. Los tres cuadros mostrados en la Royal Academy encuentran compradores, y la crítica se muestra más bien benevolente.

Alentados por estos comienzos, los miembros de la cofradía publican una revista, The Germ, cuyo objetivo es de "enunciar las ideas de aquellos que apoyan una estricta adhesión a la sencillez de la Naturaleza en el Arte o en la Poesía". Solo se tiran cuatro números, entre enero y abril de 1850, pero The Germ procura sin embargo a la cofradía una visibilidad pública más importante y fragiliza el secreto, con el que los miembros quieren rodearse. Se desvela, además, el significado de las tres enigmáticas letras, P.R.B., en un artículo del Illustrated London News el 4 de mayo de 1850.

 

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Del rechazo al reconocimiento

 

 

 

John Everett MillaisLe Christ chez ses parents© Domaine public

Posteriormente, la acogida reservada a los prerrafaelitas es hostil. Son el objeto de virulentos ataques, con motivo de las exposiciones de 1850 y de 1851: se les reprocha su tratamiento trivial de los temas sacros (en particular El Cristo en casa de sus padres de Millais) ) y al final, no se les perdona su rechazo de la idealización. Sin embargo, algunas simpatías se manifiestan.
Reciben en particular el apoyo de Ruskin y el refuerzo de nuevos miembros como Charles Allston Collins (1828-1873), Arthur Hugues (?-?) o Walter Deverell (1827-1854).

 

 

 

 

John Everett MillaisOphélie© Domaine public

En 1852, empiezan a aparecer en la pintura prerrafaelita, temas contemporáneos de dimensión social, lo que también, corresponde a una de las principales preocupaciones de Ruskin. Pero son los temas literarios que, dicho año, van a proporcionar un verdadero reconocimiento.
Nutriendo su inspiración en la obra de Keats, Tennyson o Shakespeare, los prerrafaelitas se enmarcan en una tradición cultural nacional y logran hacer aceptar sus atrevimientos estéticos. Una vez más, es un cuadro de Millais que simboliza la nueva consideración de la que disfruta el grupo. Con su Ofelia, realiza una obra totalmente prerrafaelita - naturalismo meticuloso, colores tornasolados, símbolos complejos, tema literario que rompe con las representaciones clásicas -. En cuanto aparece, tanto la crítica como el público ensalzan Ofelia .

 

 

La segunda generación

 

 

 

 

Edward Burne-JonesLe chant d'amour© Domaine public / MET, New York

Pero el éxito llega cuando la unidad de la cofradía se quebranta, cada miembro siguiendo un camino distinto: Woolner se embarca para Australia en 1852, Millais fue elegido en la Royal Academy en 1853, Hunt parte para Tierra Santa en 1854… A partir de noviembre de 1853, D. G. Rossetti escribía a su hermana: "La Mesa Redonda está ahora totalmente disuelta".
Sin embargo, aunque la cofradía desaparezca, los ideales prerrafaelitas empiezan a tener émulos, en todo Reino Unido y traspasan el marco de la pintura.

 

 

 

 

Dante Gabriel RossettiThe Bower Meadow© Domaine public

Esta "segunda generación prerrafaelita" está simbolizada por los trabajos de Edward Burne-Jones (1833-1898) y de William Morris (1834-1896). Unidos por una misma pasión por la cultura medieval, ambos hombres habían estrechado vínculos de amistad en los bancos del Exeter College de Oxford, a comienzos de la década de 1850. Unos cuantos años más tarde, Morris se orienta hacia una carrera de arquitecto y le presentan a D. G. Rossetti., convertido en el profesor de pintura de Burne-Jones.
El trío Realiza varios proyectos decorativos en común (Red House de Bexley, Oxford Union…) que dan un nuevo impulso y una nueva dirección al prerrafaelismo.

Paulatinamente, se abandona la vena medieval; el propio Ruskin estaba inquieto de ver como esta obsesión por la Edad Media, alejaba a los artistas de la naturaleza.
Fue hacia el arte italiano, y Boticelli en particular, hacia el que se giran de ahora en adelante Burne-Jones y Rossetti. Por fin, Jane Burden (1839-1914) y Elizabeth Siddal (1829-1862) – quienes se casarán respectivamente con Morris y Rossetti – se convierten en las verdaderas musas del movimiento, proporcionándole una dimensión más sensual.

 

 

Posteridad

 

 

 

 

Aubrey BeardsleyThe Cave of Spleen© Domaine public

Bien arraigado en el paisaje artístico inglés, el prerrafaelismo extiende su influencia hasta finales del siglo XIX. Lo encontramos en fotografía, con las obras de Julia Margaret Cameron (1815-1879) o Roger Fenton (1819-1869) y es una de las principales fuentes del arte de la ilustración en Reino Unido. Preside también el desarrollo del Aesthetic Movement, en los años 1870. Y se confunde con algunas corrientes del simbolismo.
Gracias a William Morris, jefe de fila del movimiento Arts and Crafts, el prerrafaelismo se encarna de un modo preponderante en las artes decorativas, hasta retumbar en la exaltación de las líneas femeninas y vegetales del Art Nouveau.

 

 

 

 

John William WaterhouseThe Lady of Shallot© Domaine public

Aunque Burne-Jones no forme parte de los miembros fundadores de la cofradía, y que desatienda la dimensión social, militante y realista, deseada por Hunt, Millais y Rossetti, se convierte, a lo largo del tiempo, en la figura más destacada del movimiento. Su obra realizando el vínculo, entre las ambiciones de los orígenes, y todas las evoluciones posteriores.
El movimiento se extingue poco a poco, junto con su siglo: D. G. Rossetti muere en 1882, Millais y Morris en 1896, Burne-Jones en 1898. Hasta el final, habrán podido ver sus ideas reutilizadas y adaptadas, por artistas más jóvenes, como el pintor John William Waterhouse (1849-1917) y el ilustrador Aubrey Beardsley (1872-1898).

Pintor y poeta inglés que fue una de las figuras principales de la Hermandad Prerrafaelista, grupo de pintores y críticos de arte que impulsaron una renovación del arte inglés partiendo de modelos medievales. Su verdadero nombre era Gabriel Charles Dante Rossetti y nació en Londres el 12 de mayo de 1828. Era hijo del poeta de origen italiano Gabriele Rossetti. Se educó en el King's College y en la Real Academia de Bellas Artes de Londres, donde conoció a los pintores sir John Everett Millais y Holman Hunt, con quienes habría de fundar la Hermandad Prerrafaelista. Rossetti sentía atracción por los temas dramáticos y sobrenaturales. Entre sus obras destaca una escena de la Anunciación, Ecce Ancilla Domini (1850, Tate Gallery, Londres). Más tarde su arte pasó por diferentes etapas, en las que los elementos predominantes eran la noción de la belleza humana, la intensidad de la expresión abstracta y la riqueza cromática. Rossetti comenzó a escribir poesía casi al mismo tiempo en que empezó a estudiar pintura. Dos de sus poemas más conocidos, El retrato y La doncella bienaventurada, fueron escritos en 1842. Tradujo a Dante y a otros escritores italianos a los que publicó en 1861 bajo el título de Los primeros poetas italianos. Los últimos años de Rossetti estuvieron marcados por el dolor y la depresión, mitigados sólo por su capacidad creativa. En 1860 se había casado con una sombrerera, Elizabeth Eleanor Siddal, cuya belleza inmortalizó en muchas de sus obras más conocidas, entre ellas María Magdalena en la casa de Simón el fariseo (1858, Fitzwilliam Museum, Cambridge). En un plazo de dos años Elizabeth, que tenía una salud muy delicada, murió y Rossetti quedó sumido en el dolor ante la tragedia.
A eso se sumó su preocupación por el durísimo ataque que tachaba de inmoral su poesía en el artículo “La escuela de la poesía carnal”, publicado en The Contemporary Review de octubre de 1871. La respuesta de Rossetti se publicó en diciembre de 1871 en la revista Athenaeum con el título de “La escuela de la crítica furtiva”. Rossetti siguió pintando y escribiendo poemas hasta el final de sus días. En 1881 publicó Baladas y sonetos, que incluía algunos de sus mejores poemas: Rose Mary, El barco blanco, La tragedia del rey y la serie de sonetos La casa de la vida. Dos de las obras pictóricas más célebres de su última época, más oscura y onírica, son El sueño de Dante (1871, Walker Art Gallery, Liverpool) y Proserpina (1874, Tate Gallery, Londres). Murió el 10 de abril de 1882 en Berchington.  © M.E.

 

 

La Anunciación.

Infinidad de artistas se han inspirado en el sublime momento en que el Arcángel San Gabriel saluda a María de Nazaret con las palabras: "Salve, llena de Gracia". Ella turbada por dicho saludo, recibe el anuncio de que ha sido elegida por Dios para ser la Madre de su Hijo Unigénito. Y a pesar de estar ya comprometida en matrimonio con San José, dando muestra de una fe, humildad, valentía y abandono en las manos de Dios, pronuncia las palabras más importantes en la historia de la humanidad: "Hágase en mí según tu palabra" permitiendo en ese instante el prodigio de la Encarnación.

 

 

Dios se hace hombre en su seno purísimo y comparte desde entonces nuestra humanidad. Porque María supo decir Si a la voluntad de Dios, dio comienzo el embarazo más glorioso de la historia y la Redención de la humanidad se hizo posible. En el saludo del Arcángel a la Virgen María, descubrimos nada menos que su inmaculada Concepción. En efecto al llamarla "LLENA DE GRACIA", el Ángel declara que la Virgen María ha gozado de la plenitud del Espíritu Santo, lo que excluye automáticamente el pecado original, ya que si en algún momento María hubiera estado en pecado, aunque no hubiera sido más que por un instante, ya no sería la llena de Gracia. Es por este texto principalmente, que la Iglesia declaró el Dogma de la inmaculada concepción, que siempre habíamos creído, en 1854 y que Ella misma ratificó en Lourdes, Francia, en 1858, al definirse ante Santa Bernardita como "Yo soy la inmaculada Concepción".

 

 

 

 

 

CRUZADAS

Cruzada de los Principes, Nobles, Barones, Caballeros se origino de la predica del papa Urbano II para la Primera Cruzada para recuperar Tierra Santa.
La Cruzada de los Principes o Señorial se hizo en una forma más ordenada que la Cruzada Popular que fue embuida por la fe ferviente. Se componía de caballeros feudales y fue dirigida por los nobles de diferentes partes de Europa. El más significativo de ellos fueron Raimundo IV de Tolosa, el enviado papalAdemar de Monteil ; Bohemundo de Tarento, Godofredo de Bouillon y sus hermanos el religioso Eustaquio y Balduino de Boulogne, Roberto II de Flandes, Roberto II de Normandía, Estéfano II de Blois, Hugo I de Vermandois y el hermano menor de el rey Felipe I de Francia, Que llevaba el estandarte papal.

Los cuatro principales ejércitos cruzados dejaron a Europa alrededor de agosto del 1096. Ellos tomaron caminos diferentes hacia Constantinopla y se reunieron fuera de su murallas de la ciudad entre noviembre de 1096 y abril 1097; Hugo de Vermandois llegó primero, seguido por Godofredo, Raimundo y Bohemundo. Esta vez, el emperador bizantino Alejo I estaba más preparada y hubo menos incidentes de violencia a lo largo del camino.

# El primer grupo se compuso de caballeros de Lorena (Francia) y de Flandes, estaba comandado por Godofredo de Bouillón junto con sus hermanos Balduino y Eustaquio se dirigieron hacia Constantinopla a través de Alemania y Hungría.
# El segundo grupo estaba compuesto por caballeros Normandos del norte comandados por Hugo de Vermandois, hermano del rey Felipe I de Francia y que portaba el estandarte papal, Estéfano II de Blois, cuñado del rey Guillermo II de Inglaterra, el conde Roberto II de Flandes y por Roberto II de Normandía se dirigieron a Constantinopla vía marítima partiendo desde Bari (Italia).
# El tercer grupo lo componían los caballeros normandos del sur bajo el mando de Bohemundo de Tarento junto con su sobrino Tancredo que tras reunirse con los normandos septentrionales viajaron juntos hacia Constantinopla.
# El cuarto grupo estaba compuesto por caballeros occitanos dirigidos por Raimundo de Tolosa y a quien acompañaba Ademar de Le Puy, agente pontificio y jefe espiritual de la expedición. Este contingente partio hacia Constantinopla atravesando Eslovenia y Dalmacia.

El tamaño del ejército cruzado todo es difícil de estimar; varios números fueron dadas por los testigos presenciales, e igualmente diversas estimaciones han sido ofrecidos por los historiadores modernos. El historiador militar David Nicolle considera que los ejércitos cruzados constaban de unos 30.000 a 35.000 cruzados, entre ellos 5.000 de caballería. Raymond tenía el mayor contingente de unos 8.500 soldados de infantería y 1.200 de caballeria.

LLegada de los cruzados a Constantinopa

Con la escasez de alimentos, los Cruzados llegaron y acamparon en las puertas de Constantinopla esperando que el emperador bizantino Alejo I, que había solicitado su ayuda, alimentara a la vasta multitud, reforzada por los sobrevivientes de la cruzada de los pobres. Pedro el Ermitaño, quién se había sumado a la cruzada de los Nobles en Constantinopla, fue encargado de el bienestar de los sobrevivientes de la cruzada anterior (Cruzada Popular) ,se organizaron en pequeños grupos, por lo general dirigidos por un noble empobrecido.

El Emperador bizantino estaba preocupado por esta multitud, a menudo hostil, lo que provocó muchos incidentes entre ellos, más allá de su experiencia anterior con los peregrinos de la Cruzada Popular. Además, su viejo enemigo Bohemundo de Tarento lideró la expedición cruzada.

Con la intención de ejercer algún control sobre los cruzados a cambio de suministros y transporte para Asia Menor, Alejo I exigía que los dirigentes de la cruzada hagan un juramento de vasallaje y se comprometiean a entregar a manos bizantinas, todas las tierras que conquistaran de los turcos. Sin mas alternativa, la mayoría de los líderes se sometieron al juramento, que con el tiempo dejaría de cumplir.

Los Cruzados cruzan el Asia Menor: Sitio de Nicea


Los ejércitos cruzados pasaron a Asia Menor durante el primer semestre de 1097, donde se les unió Pedro el Ermitaño y el resto de su pequeño ejército. Además, Alejo I también envió un contingente militar y dos de sus propios generales, Manuel Boutoumides y Tatikios, Para ayudar a los cruzados. El primer objetivo de su campaña fue Nicea, Anteriormente una ciudad bajo el dominio bizantino, pero habiéndose convertido en la capital de los selyúcidas del Sultanato de Rüm gobernado por Kilij Arslan I.

Ellos pusieron la ciudad en sitio a partir del 14 de mayo, la asignación de sus fuerzas en las diferentes secciones de las murallas, que fueron bien defendidos con 200 torres. Bohemundo acampó en el lado norte de la ciudad, Godofredo en el este, y Raymundo y Adhemar de Le Puy en el sur.

Hubo un largo asedio de Nicea. Los cruzados no pudieron asegurar el lago en el que la ciudad, y el sultan Kilij Arslan I se apresuró a regresar a la ciudad cuando se enteró del sitio. Atacó a los cruzados, pero las fuertes pérdidas lo hicieron retroceder. A continuación, Kilij Arslan I informó a la ciudad que debia rendirse si se llega al punto de que no puedan defenderse.

El emperador bizantino Alejo I aceptó la rendición de Kilij Arslan I en secreto por temor a que los cruzados destruyan y saqueen la ciudad. Cuando los cruzados despertaron el 19 de junio de 1097, vieron pancartas y banderas bizantina que enarbolaban sobre los muros de la ciudad de Nicea. No se les permitía entrar en la ciudad, excepto en pequeñas bandas supervisado, esto a sido descrita a menudo como fuente del conflicto entre el Imperio bizantino y los cruzados. Sin embargo, esta política se ajusta a los juramentos de fidelidad hechos anteriores a Alejo I, y el emperador aseguró que los cruzados fueron bien remunerados por sus esfuerzos. Después de entregar la custodia de Nicea a los bizantinos, los cruzados reanudaron su campaña a Jerusalén.

Adelante soldados cristianos: Batalla de Dorilea

Los cruzados continuaron su marcha hacia Jerusalén con algunas tropas bizantinas todavía con ellos. Su próximo objetivo era Dorilea donde Bohemundo sufrio un ataque sorpresa de Kilij Arslan I, dando lugar a la Batalla de Dorilea. Godofredo de Bouillon rompió las linea turca y logro derrotar a las hordas musulmanas gracias a la ayuda posterior de Adhemar de Le Puy , quien ataco a los musulmanes por la retaguardia. Kilij Arslan I luego retrocedió y los cruzados saquearon sus campamentos y marcharon a través de Asia Menor hacia Antioquía con poca oposición.

Los Cruzados en Antioquia : Sitio y Batalla de Antioquia

Antioquía estaba situada en la mitad del camino entre Jerusalén y Cosntantinopla. El sitio, que comenzó en octubre de 1097, duró cerca de ocho meses. Antioquía era una ciudad demasiado grande para que los cruzados pudieran rodearla con su ejercito, lo que permitió a la ciudad de Antioquía permanecer parcialmente con suministros.

En mayo de 1098, un noble turco Kerbogha de Mosul, llegaba con refuerzos musulmanes a Antioquía para liberar el asedio cruzado. Fue entonces que Bohemundo soborno a un guardia armenio llamado Fruiz para que entrege su torre. En junio, los cruzados entraron a la ciudad de Antioquia y mataron a casi todos los habitantes musulmanes. Los refuerzos de Kerbogha de Mosul llegaron a los pocos días y se enfrentaron a los cruzados, los refuerzos islamicos sitiaron Antioquia. Pedro Bartolomé, un monje cruzado, afirmó que había encontrado la Lanza Sagrada (lanza de un soldado romano que atraveso el cuerpo de Jesus) en la ciudad y esto se consideró un milagro que presagiaba que obtendrían la victoria frente a los infieles.Los cruzados lograron la victoria sobre Kerbogha, quien fue incapaz de organizar las diferentes facciones de su ejército.

Bohemundo quería Antioquía para sí mismo y argumentó que el emperador bizantino Alejo I habría abandonado la cruzada y los juramentos que los cruzados habían tomado ahora eran nulos. Muchos de los líderes no estaban de acuerdo, especialmente Raimundo de Tolosa. Esto también empezó a discusiones entre los líderes que retrasó la cruzada por el resto del año. Por otro lado, la toma de Antioquía implicó el nacimiento del segundo Estado cruzado.

Siguiente parada, Jerusalén

Finalmente, a comienzos de 1099, se renovó la marcha hacia la Ciudad Santa, dejando a Bohemundo atrás como nuevo Príncipe de Antioquía.

Los cruzados encontraron muy poca resistencia en el camino a Jerusalén por la costa del Mediterráneo. Los gobernantes locales hicieron acuerdos de paz con ellos y les dieron suministros en lugar de luchar. El 7 de junio 1099 llegaron a Jerusalén, que estaba ahora en manos de los Fatimíes de Egipto.

Llegada de Cruzados a Jerusalen

Los cruzados llegaron ante las murallas de la ciudad de Jerusalen en junio de 1099 y y, al igual que hicieron con Antioquía, desplegaron sus tropas para someterla a un largo asedio, durante el cual los cruzados sufrieron también un gran número de bajas por culpa de la falta de comida y agua en los alrededores de Jerusalén

Cuando el ejército cruzado llegó a Jerusalén, del ejército inicial sólo quedaban 12.000 hombres, incluyendo a 1.500 soldados de caballería. Enfrentados a lo que parecía una tarea imposible. La ciudad de Jerusalen estaba bien preparado para el asedio, y el gobernador fatimí Iftikhar ad-Daula había expulsado a la mayoría de los cristianos.

Un primer asalto directo en las paredes el 13 de junio fue un fracaso. Sin agua ni comida, hombres y animales fueron rápidamente muriendo de hambre y sed y los cruzados sabían que el tiempo no estaba de su lado.

Frente a una tarea aparentemente imposible, sus espíritus se suscitaron cuando un sacerdote con el nombre de Pedro Desiderio afirmó tener una visión divina en la cual el fantasma de Adhemar les ordenó ayunar durante tres días y luego marchar en una procesión descalzo alrededor de las murallas de la ciudad, tras lo cual la ciudad caería en nueve días, siguiendo el ejemplo biblico de Josué en el sitio de Jericó.

Coincidentemente, poco después del primer asalto, dos galeras genovesas navegaron hacia el puerto de Jaffa. Las tropas genovesas dirigidas por Guillermo de Embriaco se habían dirigido a Tierra Santa en una expedición privada, la ciudad que se encontraba en ese momento sitiada por los cruzados. Los genoveses habían desmantelado previamente las naves en las cuales habían navegado hasta Tierra Santa, y las utilizaron para construir torres de asedio y los cruzados fueron capaces de volver a abastecerse por un corto tiempo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cruzadas: período 1097-1212.

 

 

 

Primera Cruzada (1097-1099):

Síntesis: Hasta el año 1070 las invasiones turcas del Asia Menor fueron consideradas en Constantinopla como un anacrónico re-acomodamiento de las fuerzas subsistentes en el seno del Islam. Nadie les prestó la debida atención; gobernada por el partido “civilista” (nobleza civil), el Imperio debió aguardar a que un miembro de la aristocracia militar se hiciera cargo del asunto: Romano IV Diógenes. Pero Romano fue completamente derrotado por los selyúcidas en Mantzikert (19 de agosto de 1071) a la vez que traicionado en el fragor de la lucha por miembros del partido rival, personificados por el linaje de los Ducas.

En cierto modo, Mantzikert fue el corolario de la lucha entre la nobleza civil y la aristocracia castrense a la vez que el mayor desastre militar en la Historia del Imperio Bizantino. Su magnitud caló hondo en cada una de las facciones que la utilizaron como excusa para sus enfrentamientos personales. En primer lugar significó la pérdida irreversible del interior de Asia Menor, el corazón territorial de dónde habían salido los mejores soldados campesinos. En segundo término, la burocracia civil, merced a la traición, pudo momentáneamente seguir dictando su voluntad desde el palacio de los basileos. En tercera instancia, el desastre militar vino a representar en el papel el acta de defunción del sistema de themas, stratiotas y campesinos libres, en tanto que formación económica y social predominante. Y, en último término, el trágico desenlace de la batalla fue más que elocuente, al demostrar lo que hacía largo tiempo era evidente: que la autoridad del poder central se desmoronaba a pedazos. Todas devinieron en derrotas definitivas, excepto la de los aristócratas militares. La burocracia civil, al defeccionar en el campo de Mantzikert, había ganado la batalla, pero al mismo tiempo y casi sin notarlo, se había auto condenado al fracaso más concluyente. Porque tan pronto como hubieron recuperado el trono a través de Miguel VII Ducas (1071-1078), los “civilistas” se dieron cuenta que su autoridad había quedado tan fragmentada que tendrían que recurrir a sus odiados enemigos, los aristócratas militares, para conjurar los sucesivos levantamientos que cada tanto sacudirían la ya por demás convulsionada situación interna.

FOTO: Cercano Oriente: situación 1084-1095

En 1078 un nuevo golpe de estado dirigido por los desesperados jefes militares de Anatolia, colocó en el poder a Nicéforo III Botaniates (1078-1081). El triunfo final de la aristocracia militar se lograba a costa de enormes perjuicios: diez años de guerra fratricida, con los diferentes aspirantes al trono bizantino aniquilándose entre sí (Meliseno, Brienio y Basilacio) o contendiendo contra el joven general de Nicéforo III Botaniates (1078-1081), habían demostrado que la paciencia muchas veces era un arma mucho más efectiva que la guerra. Los turcos, que a falta de soldados indígenas habían sido instalados por los propios bizantinos como provisoria guarnición de las grandes metrópolis del Asia Menor, se consagraron a la tarea de conquistarlas desde adentro: Teodosiópolis, Melitene, Neocesarea, Sebastea, Iconio, Cesárea Mazacha, Esmirna, Nicea… la lista era interminable. Hacia 1081, únicamente las ciudades de Trebizonda, Amastris, Sínope y Antioquia y la fortaleza de Castra Comnenon o Kastamuni, permanecían en poder de los bizantinos. La rápida conquista turca de Anatolia y el sugestivo silencio con que se la había conseguido, delataban la complicidad involuntaria de los necios gobernadores militares y de los dunatoi de los themas orientales. Tal cual parecía, los selyúcidas habían conseguido en cuestión de años lo que se les había negado a los “civilistas” en decenios: en los albores del siglo XII no quedaba en pie un solo thema asiático de los casi veinte que existieran en la época de Basilio II Bulgaróctonos.

Cuando Alejo I logró afianzarse en el poder debió lidiar primero con el problema más acuciante que representaba la invasión normanda a los Balcanes. Precisamente fueron sus campañas contra Roberto Guiscardo y su hijo Bohemundo las que insumieron los escasos recursos que había perdonado Mantzikert. Sin fuerzas ni numerario para volverse contra los turcos se vio obligado a recurrir al papa Urbano. La respuesta no se demoró en llegar y lo hizo bajo la forma de un movimiento cuyas características y alcance no registraban precedentes en la Historia: la I Cruzada.

 

1º Cruzada: llamamiento y prédica (1095-1096)

Sin un mando unificado y con graves problemas de disciplina, la I Cruzada era el fiel reflejo de su tiempo. Desdoblada en una fuerza popular y otra señorial, reconocía la autoridad, difusa claro, de numerosos líderes; Pedro el Ermitaño y Gualterio de Sans-Avoir, asistidos por una segunda línea de nobles segundones (Reinaldo de Breis, Fulko de Orleáns, Gualterio de Teck, Hugo de Tubinga, Alberto y Conrado de Zimmern y Godofredo Burel), marcharon al frente de la expedición popular que fue despedazada por Kilij Arslán I en Dracón (Asia Menor, 21 de octubre de 1097).

 

1º Cruzada: trayecto europeo (1097)

Las fuerzas regulares, por su parte, salieron de Occidente en 1097 siguiendo diferentes rutas; a la cabeza iban algunas de las figuras más representativas de la nobleza occidental: Hugo, conde de Vermandois (hermano del rey Felipe de Francia); Godofredo de Bouillón, duque de la baja Lorena, y sus hermanos Eustaquio, conde de Boloña, y Balduino, un advenedizo prelado devenido en soldado para la ocasión; Reinaldo, conde de Toul; Balduino de Le Bourg; Raimundo IV de Saint Guillés, conde de Tolosa; Rambaldo, conde de Orange; Roberto, duque de Normandía; Esteban, conde de Blois; Roberto, conde de Flandes, y los príncipes normandos Bohemundo (hijo de Roberto Guiscardo), Tancredo, Ricardo, Rainulfo y Guillermo. La cruzada señorial pasó al Asia Menor en cuanto el emperador pudo correrla, para su alivio, de los suburbios de Constantinopla. A partir de entonces los ejércitos combinados, sobreponiéndose a toda clase de adversidades y privaciones, consiguieron abrirse paso a través de los dominios de Kilij Arslán I, no sin antes infligirle algunas graves derrotas (Nicea y Dorileo). A la vera de la expedición, los bizantinos fueron recuperando una a una las grandes ciudades del litoral Egeo, aprovechando la confusión reinante en las tierras del sultán.

 

 

1º Cruzada: trayecto asiático (1097-1099)

Al cabo del camino y habiendo sobrevivido a un sinnúmero de ordalías, traiciones y riñas, la Cruzada alcanzó su objetivo: Jerusalén fue recapturada (14 de julio de 1099), al igual que Antioquía y Edesa. Ante la sorpresa e indignación del mundo musulmán, nacían en la médula de sus territorios un reino, un condado y un principado, todos cristianos, mientras que un condado más aguardaba su turno en Trípoli para ser conquistado.

 

 

 

Las cruzadas del año 1101:

Síntesis: tardíos rezagos de la I Cruzada, las expediciones de 1101 fueron la respuesta lógica y natural con que Occidente saludó la reconquista de Jerusalén, en 1099. Inflamando los relatos acerca de los padecimientos sufridos y exagerando aún más aquéllos que sobrevendrían para quienes habían quedado en Tierra Santa, los cruzados que retornaron a sus hogares en Europa promovieron casi sin quererlo una nueva cruzada.

En septiembre de 1100 salió de Italia la primera expedición, integrada casi en su mayoría por lombardos. Al frente marchaban el arzobispo de Milán, Anselmo de Buis, Alberto, conde de Biandrate, Hugo de Montebello y Guiberto, conde de Parma. La caravana de advenedizos provocó serios disturbios en los arrabales de Constantinopla, hasta que sus líderes aceptaron ser embarcados a la orilla asiática del Bósforo. En Nicomedia recibieron el aporte de varias columnas de peregrinos franceses y alemanes entre los que se encontraban Esteban, conde de Blois, Hugo de Broyes, Balduino de Granpré y Hugo de Pierrefonds.

 

La cruzada franco-lombarda del año 1101

Comandada a partir de Nicomedia por Raimundo IV de Saint Gillés, conde de Tolosa, la cruzada siguió un derrotero irregular signado por el deseo de los lombardos que la integraban de liberar a su héroe, Bohemundo, a la sazón prisionero en el castillo danisméndida de Niksar (Neocesarea). El ejército cristiano avanzó en esta primera etapa por territorio bizantino hasta la ciudad de Ankara, que fue tomada por asalto a los selyúcidas y devuelta al emperador Alejo I Comneno. Los problemas, sin embargo, comenzaron cerca de Kastamuni y una oportuna alianza del emir danisméndida Malik Ghazi con sus vecinos de Iconio y Alepo salvó la jornada para los musulmanes. Extenuados por el viaje y acribillados por el abrasador sol de la canícula, los cristianos sucumbieron a la mayor movilidad de los jinetes turcos cerca de la aldea de Mersivan, a medio camino entre Amasea y la ribera del Halys. Los pocos fugitivos que lograron escapar del campo de batalla se refugiaron en Bafra, a orillas del Mar Negro, de donde los rescató una escuadra griega.

La segunda expedición que integró el movimiento de las Cruzadas de 1101 llegó a Constantinopla a poco de salir de ella Anselmo de Buis y sus acólitos. Estaba dirigida por un notable francés, Esteban, conde de Nevers, cuyo ejército daba la impresión de ser mas homogéneo y de estar mejor preparado para acometer la siguiente etapa del trayecto. Ansiando unirse a la fuerza combinada de lombardos, alemanes y francos, Esteban les persiguió en vano hasta Ankara, donde finalmente decidió retomar la ruta que se internaba hacia el corazón de Anatolia. Habiendo sitiado infructuosamente la capital del sultán selyúcida Kilij Arslán I, su ejército fue sorprendido y aniquilado casi por completo por los vencedores de Raimundo de Tolosa, en las cercanías de Heraclea. El conde de Nevers pudo escapar por los pelos y junto con un reducido grupo de sobrevivientes fue acogido en el interior de la fortaleza bizantina de Germanicópolis, al noroeste de Seleucia de Isauria.

 

La cruzada de Nevers y Aquitania (1101)

Finalmente, la tercer y última expedición arribó a Constantinopla algunas semanas después de la partida hacia Oriente de Esteban de Nevers. Se hallaba compuesta por una hueste de alemanes y franceses cuyo líder, Guillermo de Aquitania, era un acérrimo adversario de Raimundo VI de Saint Guillés además de un afamado trovador. Junto con el duque de Aquitania viajaban algunos importantes magnates como Hugo de Vermandois, Guelfo de Baviera, Thiemo de Salzburgo y la margravesa Ida de Austria. Excepto por la etapa de Ankara, este nuevo contingente siguió los pasos del conde de Nevers con la esperanza de acoplarse a su ejército y así atemperar la amenaza creciente que representaban los turcos de Capadocia. Durante el camino los cruzados hallaron los pozos secos o arruinados y el campo asolado, de manera que tuvieron serios inconvenientes para aprovisionarse. Al llegar a Heraclea fueron emboscados y derrotados sin atenuantes. Guillermo, Hugo y Guelfo lograron evadirse mientras que Ida fue hecha prisionera y Thiemo martirizado por sus captores.

 

Cruzadas de 1101: itinerario asiático

El desastroso final de las tres expediciones dejó una dolorosa conclusión tanto para los bizantinos como para los estados aliados de Occidente. Los turcos habían conseguido tomarse desquite de la grave derrota que sufrieran en Dorileo, en tiempos de la I Cruzada y nuevamente amenazaban cerrar las vías de comunicación con Siria y Palestina. Tras los rotundos reveses de Mersivan y Heraclea se hizo patente que la Cristiandad occidental debería coordinar mejor sus movimientos y colaborar hombro con hombro con sus hermanos de fe de Oriente. El tiempo demostraría que lejos de cooperar entre sí, acabarían enfrentados en las mismísimas murallas de Constantinopla.

 

 

 

La Segunda Cruzada (1147-1149):

Síntesis: En 1144 la caída de Edesa en poder de Imad ed-Din Zengi fue un duro llamado de atención para los cristianos que residían en Ultramar. Las fuerzas nativas conformadas por los francos de la segunda generación parecían insuficientes para contener el creciente poderío del Islam, que al cabo de medio siglo daba por fin la impresión de haber digerido el mal trago de la I Cruzada. El ulterior colapso de Saruj, la segunda gran fortaleza franca al este del Eufrates, anunció que el condado de Edesa, o lo que quedaba de él, tenía los días contados. Se hacía pues imperiosa la prédica de una nueva cruzada para garantizar la supervivencia de los territorios cristianos esparcidos por el norte de Siria y Palestina.

La ardua tarea de convencer al redil occidental de tomar la cruz recayó sobre uno de los personajes más ilustres del siglo XII: Bernardo de Clairvaux. Fue tan efectivo el sermón con el que el prelado se dirigió a la multitud en Vézélay que no quedaron dudas acerca del carácter eminentemente castrense que iba a tener la nueva expedición. Al cabo de la arenga se habían enrolado los principales exponentes de la nobleza occidental, además de una nutrida formación de segundones ávidos de tierras y aventuras. Desde Francia salieron el propio rey, Luis VII, su esposa, Leonor de Aquitania, el gran maestre del Temple, Everardo de Barre, Amadeo de Saboya, Roberto de Dreux, el conde de Tolosa, Alfonso Jordán, y su hijo bastardo Beltrán, Guillermo de Nevers, Thierry de Flandes, Archimbaldo de Bordón y Enrique de Champagne. Al igual que Leonor, un gran número de condesas y duquesas acompañaba a sus maridos, seguido por una nube de sirvientes.

 

Segunda Cruzada: itinerario hasta Damasco

También Alemania aportó lo mejor de su sangre: ora inspirados, ora azuzados por Bernardo de Clairvaux se plegaron a la empresa el propio rey Conrado III y su sobrino, Federico de Suabia, Otón de Freisingen, Herman de Verona, Bertoldo de Andechs, Guillermo de Montferrato, Guido de Biandrate, Esteban de Metz y Enrique de Toul: A este grupo se plegaron además algunas destacadas personalidades foráneas: Ladislao, rey de Bohemia, y Boleslao, rey de Polonia. Los alemanes fueron los primeros en llegar a Constantinopla, donde se les recibió con recelo y resquemor debido a las tropelías cometidas durante el trayecto balcánico. Luego, una vez en Asia Menor, salieron desde Nicea (15 de octubre de 1147) y se internaron en la península siguiendo la gran calzada bizantina que habían utilizado los primeros cruzados. No llegaron muy lejos; acosados por la sed y aturdidos por el fuerte sol, cayeron en una emboscada tendida por el sultán de Iconio, Masud I, en el mismo solar donde su padre había sido derrotado por la I Cruzada (Dorileo). Conrado y Federico consiguieron escapar y se refugiaron en Nicea. La terrible derrota, además de cobrarse la vida del noventa por ciento de los efectivos alemanes, dejó una profunda herida en el orgullo de los sobrevivientes.

Luis de Francia y su impecable séquito aparecieron en Constantinopla el 4 de octubre y a principios de noviembre se unieron con los tristes guiñapos del ejército alemán. Desde Esseron avanzaron juntos siguiendo un camino paralelo a la costa del Mar Egeo, hasta que en Antioquía de Pisidia torcieron hacia el Este. En enero de 1148 arribaron extenuados y famélicos al puerto de Attalia, donde una parte de la hueste se embarcó rumbo al puerto sirio de San Simeón. Aquéllos desventurados que no tuvieron la suerte de continuar el viaje por mar debieron arreglárselas para llegar a Antioquía por sus propios medios. Fue una travesía terrible signada al cabo por una estela interminable de osamentas que quedaron esparcidas bajo los rayos del recalcitrante sol isaúrico.

 

La II Cruzada en Asia Menor, Siria y Palestina

Tanto esfuerzo y sufrimiento para nada. Congregados frente a las murallas de Damasco, los occidentales pusieron sitio a la ciudad el 24 de julio de aquél año. Cinco días después, la proximidad del hijo y sucesor de Zengi, Nur ed-Din, y de un ejército de socorro, bastaron para que el cerco fuera levantado. Las huellas sicológicas de Dorileo habían calado hondo en el temperamento de los otrora fogosos cruzados, lo mismo que las privaciones y los padecimientos del largo viaje. Acabaron retirándose ignominiosamente hacia Galilea, haciendo jirones el mito de los invencibles caballeros de Occidente engendrado en tiempos de la I Cruzada. El Islam empezaba a recuperar tanto el tiempo como el terreno perdido. Ver más: El asedio de Damasco.La caída de Araima.

 

 

 

La Tercera Cruzada (1189-1192):

Síntesis: La batalla de los Cuernos de Hattin (4 de julio de 1187) fue para los estados cristianos de Ultramar lo que Mantzikert para los bizantinos. Después de perderse casi todo el ejército real en el enfrentamiento, incluida la sangría sufrida por las grandes órdenes militares de los templarios y hospitalarios, el camino quedó expedito para que Saladino avanzase hacia Jerusalén conquistando, a medida que avanzaba, todas las grandes fortificaciones de Galilea (Nablus, Torón, Castel Arnald, Quarentene, entre otras). Mientras tanto, su hermano al-Adil subía desde Egipto asolando la costa hasta la ciudad portuaria de Jaffa, a la que tomó por asalto. Ante tamaña calamidad, la respuesta de Occidente fue poner en marcha una nueva cruzada con la intención de salvar lo que aún quedaba del otrora orgulloso reino.

 

III Cruzada

Dirigida por Ricardo I Corazón de León, Felipe II de Francia y Federico I Barbarroja de Alemania, la III Cruzada fue una expedición que acarició la idea de conquistar Constantinopla. En los Balcanes, el emperador de Alemania se reunió con los hermanos Asen y con los caudillos servios para maquinar el plan. La perdonaron en el último momento, pero Chipre, una provincia bizantina, fue asolada y conquistada por los ingleses y entregada más tarde a los Templarios. En Tierra Santa, Ricardo I de Inglaterra se mostró como un bárbaro truculento y sanguinario en el trato dispensado a los prisioneros musulmanes en comparación con Saladino. Sin embargo, su capacidad militar y su disciplina resultaron abrumadoras para el primer ayubí, quien finalmente debió dar marcha atrás en su intento de aniquilar de una vez y para siempre la presencia cristiana, en tanto que entidad política, en Siria y Palestina.

 

 

 

La Cuarta Cruzada (1203-1204):

Síntesis: Predicada por el papa Inocencio III (nombre secular: Lotario de Segni), la IV Cruzada tenía como objetivo salvaguardar los territorios cristianos de Ultramar (Acre, Antioquía, Trípoli, etc.), aquéllos mismos que Ricardo I Corazón de León había consolidado merced a sus victorias sobre Saladino durante la III Cruzada. Conformada mayormente por tropas procedentes de Francia, agrupaba a una constelación de nobles e importantes potentados entre los cuales descollaban Bonifacio de Montferrato, Balduino de Flandes, Godofredo de Villehardouin, Enrique de Hainaut, Otón de La Roche, Luis de Blois, Rainiero de Trith, Conon de Béthune, Hugo de Saint Pol, Guillermo de Champlitte, Pedro de Bracieux, Jacques de Avesnes y Manasés de Lille, entre otros.

Planificada originalmente para marchar contra el núcleo del poderío ayubí (Egipto), fue desviada de manera deliberada por los venecianos hacia Constantinopla, capital del Imperio Romano de Oriente. La ciudad fue asesiada por primera vez en 1203, tomando activa participación en las maniobras el dux de Venecia, Enrico Dándolo. Junto con los cruzados se hallaba Alejo IV Angel, uno de los pretendientes al trono bizantino, que deseaba recuperar para sí mismo y para su padre la púrpura imperial.

 

Cuarta Cruzada: tramo Venecia-Bizancio 1203

Atacada por mar y tierra, Constantinopla cayó en poder de los cruzados el 13 de abril de 1204. En poco tiempo el Imperio Bizantino fue desmembrado y sobre sus cenizas surgieron nuevas entidades, híbridas y deformes desde sus cimientos, que el tiempo condenaría a una existencia efímera o irrelevante. Con las grandes ciudades en su poder, los latinos dividieron los territorios a la usanza occidental; mientras que los venecianos se apoderaban de Creta, Eubea y Corfú, los francos instituían verdaderos engendros: el Imperio Latino, el Reino de Tesalónica y los ducados de Nicea (aún sin conquistar), Naxos, Acaya y Atenas. Los griegos, entretanto, se afirmaban en Epiro, Nicea y Trebizonda.

Dirigida contra un estado cristiano como era el Imperio Bizantino, que llevaba más de quinientos años luchando contra el Islam, la expedición de 1204 terminó minando la capacidad de resistencia de la Cristiandad oriental. Aunque Constantinopla sería recuperada por los griegos en 1261, el Imperio de Oriente nunca más volvería a ser aquel orgulloso estado que dictara mandamientos e inspirara respeto al resto de Europa. Ver más.

 

 

 

La cruzada de los niños (1212):

La Cruzada infantil fue un movimiento espontáneo que tuvo lugar tras la IV Cruzada y la Cruzada albigense (es decir, los engendros de Inocencio III). Espontáneo por que, partiendo del mediodía francés (el país del Languedoc), de Alemania y del Norte de Italia, miles de niños abandonaron sus hogares sin siquiera despedirse de sus padres, y marcharon como un solo hombre hacia los grandes puertos marítimos del Mediterráneo occidental: Marsella y Génova. Enceguecidos por su fe, los pequeños confiaban en alcanzar la gloria allí dónde los mayores habían fracasado estrepitosamente. El itinerario de la extraña procesión fue más o menos el siguiente: los infantes que provenían de Occitania emplearon mayormente los valles del Ródano para descender hasta Marsella. Aquéllos que por su parte habían salido de Alemania e Italia, acudieron a las radas de Génova. En el trayecto desde sus hogares hasta los citados puertos, centenares cayeron presa del hambre, del frío, de las enfermedades y de las trampas para osos y lobos que los campesinos solían ubicar a la vera de los bosques para defenderse de las bestias. La hoja de ruta de los niños era tan simple como ingenua: caminar por los senderos hasta alcanzar la orilla del Mediterráneo; allí el mar se abriría ante sus pies de la misma manera que el Mar Rojo lo había hecho frente a Moisés. La Providencia, sin embargo, no fue tan complaciente. Cuando los destacamentos de críos se sentaron a aguardar delante de las olas, el mar se mantuvo impertérrito. Esperaron y esperaron sin que sucediera el ansiado milagro. Entretanto, algunos de los desconsolados padres lograron ubicar a sus evadidos hijos a orillas del mar, aunque a último momento se contuvieron de detenerles, temerosos de que la voluntad de Dios se hallase detrás de tan insólito evento. Entonces tuvo lugar un suceso dramático: a los progenitores no les quedó otra opción que observar cómo, desde los malecones, sus hijos abordaban las embarcaciones y se introducían derecho en sus bóvedas. Debió de ser para ellos un momento devastador.

Hastiados de esperar en vano a que el mar se retirara, los principales cabecillas de la lampiña horda entraron en tratos con algunos capitanes para conseguir transporte. Inflamados de fe, deseaban llegar cuanto antes al ombligo del mundo, como los inexpertos infantes llamaban a Jerusalén. No obstante, los capitanes viendo la veta del negocio, no perdieron tiempo; los hicieron abordar llevándoles derechito a Egipto, a Alejandría, adonde no tuvieron reparos en venderles como esclavos. Muchos niños, adquiridos a precios de ganga, fueron luego obligados a trabajar en los jardines, cultivando almácigos y rosedales para sus amos mamelucos de la zona del delta del Nilo y El Cairo. Algunos otros, en cambio, acabaron muertos por negarse a convertir al Islam.

 

 

 

La cruzada albigense (1209-1244):

 

 

- Jamás se nos hubiese ocurrido pensar que Roma dispusiera de tantos y tan eficaces argumentos contra esa gente (cátaros)… -dice Pons Adhémar al obispo.
- ¿Reconocéis que carecen de fuerza contra nuestras objeciones? -pregunta el obispo.
- Lo reconocemos.
- Entonces ¿por qué no los echáis, no los expulsáis de vuestro país?
-vuelve a inquirir el obispo.
- No podemos -responde el caballero. -Nos hemos educado juntos, entre ellos tenemos primos y les vemos vivir honradamente…

El celo de Inocencio III por recuperar las almas de los herejes cátaros indujo al intransigente obispo a enviar misivas con pedidos de ayuda a Felipe Augusto (1180-1223) y a una constelación de barones del Norte de Francia. La actitud de la Iglesia no hacía otra cosa que confirmar la entrega del Mediodía de Francia a la codicia de los señores septentrionales. El asunto de la herejía pasaba a ser una excusa. Lo que se avecinaba sobre el Languedoc era en realidad la misma desgarradora experiencia que el Imperio Bizantino había debido vivir de manera humillante, con la descarriada cruzada de 1204: la reafirmación del feudalismo como modo de producción dominante de la Edad Media. En este sentido, tanto la IV Cruzada como la Cruzada albigense fueron los engendros deformes nacidos de la oportuna unión entre los poderes secular y temporal, pilares y soportes del feudalismo más recalcitrante.

La reacción de los habitantes del Languedoc dejó sin embargo mal parados a los descarados expedicionarios: Occitania no aceptaba entregar a sus hijos. Las ciudades cerraron sus puertas y los cruzados debieron apelar a sus armas para abrirlas. Ante las murallas de Béziers el legado papal, Arnaud Amaury, rompió en gritos: “matadlos a todos, Dios reconocerá a los suyos…”. Después de masacrar y quemar a diestra y siniestra, la cruzada consiguió un respiro en Carcasona al morir Raimundo Roger de Trencavel. Simón de Montfort, un oportunista fanático procedente del Norte, fue designado en su lugar con el beneplácito papal.
Hacia 1209, casi todas las grandes ciudades de Trencavel parecían haber bajado los brazos. No obstante, la resistencia prosiguió gracias a un antiguo aliado de Simón de Montfort, Raimundo VI, conde de Tolosa, que, cambiando de bando, ahora se negaba a entregar a los herejes de sus tierras. La truculenta lucha al cabo arrancó las máscaras de las facciones en pugna, poniendo al descubierto la verdadera cara de los enemigos que se enfrentaban: la elite caballeresca rural del norte de Francia y la clase caballeresca urbana del Mediodía. Al final triunfaría la primera para regocijo del papa y “gloria” de Dios.

 

 

 

Tolosa y Trencavel (Siglo XII):

Se conoce como Tolosa y Trencavel a los estados feudales del mediodía francés, cuna de la herejía cátara, contra la cual el papa Inocencio III predicaría una cruzada (la cruzada albigense). Raimundo VI de Saint Guillés, conde de Tolosa, Alfonso Jordán y su hijo bastardo, Beltrán, son quizá los personajes más emblemáticos suministrados por la región a la causa de los cruzados.

 

Tolosa y Trencavel

 

 

 

Ultramar (Siglo XII):

Ultramar (Outremer) o territorios ubicados al otro lado del mar (Mediterráneo), es el nombre con que se conoce a la región que cobijaba en Oriente a los estados fundados por la I Cruzada, esto es, el Reino de Jerusalén, el principado de Antioquía (y la planicie ciliciana) y los condados de Edesa y Trípoli.

 

Ultramar en el siglo XII

 

 

 

Languedoc (Siglo XII):

Identificado geográficamente con los límites de Tolosa y Trencavel, Languedoc es la zona en la cual predominaba la lengua de Occitania (lengua de Oc). La comarca daría al movimiento juglar algunos de los más eximios trovadores de los siglos XII y XIII.

 

 

Las cruzadas fueron una serie de campañas militares durante la Edad Media europea contra los musulmanes del Medio Oriente que habían conquistado Jerusalem "Tierra Santa". En 1076, los musulmanes habían capturado Jerusalén - El más santo de los santos lugares para los cristianos. Jesús había nacido en la cercana Belén y había pasado la mayor parte de su vida en Jerusalén donde fue cruxificado. No había lugar más importante en la Tierra que Jerusalén para un verdadero cristiano razón por la cual los cristianos de Jerusalén la llamaron la "Ciudad de Dios".

El origen de la palabra Cruzados puede atribuirse a la cruz de tela y usada como insignia en la ropa exterior de los que tomaron parte en estas empresa de reconquista de Tierra Santa (Jerusalem)

Sin embargo, Jerusalén fue también muy importante para los musulmanes ya que Mahoma, el fundador de la fe musulmana, porque ahí se encuentra la Mezquita de la Roca
también llamada la Mezquita de Omar o la Cúpula de la Roca que es uno de los lugares más sagrados de la religión islámica, por ser considerado el lugar desde el cual Mahoma ascendió al cielo.

Por lo tanto los cristianos lucharon para recuperar la Tierra Santa (Jerusalem) mientras los musulmanes lucharon para mantener Jerusalén. Estas guerras iban a durar casi 200 años desde el año 1095 - 1291.

Las Cruzadas: Recuperacion de Tierra Santa "Jerusalem"

Las Cruzadas fueron una serie de guerras libradas entre los siglos XI hasta el XIII entre los ejércitos reunidos por los reinos cristianos de Europa y la mayor parte los ejércitos musulmanes del Asia menor y Mediterráneo oriental. Estas cruzadas de reconquista de Tierra Santa fueron bendecidas y, a menudo invocadas por el papado romano y motivados por una sensación de que era eminentemente religioso desalojar de la tierra donde nació, predicó y murió Jesucristo a la ocupación musulmana, se denominan "guerras de religión" a las Cruzadas.
Sin embargo, en realidad las Cruzadas tenian motivos eminentemente políticos y económicos dentro del mundo feudal de la Edad Media europea y bizantina, y como un fin práctico, la defensa de los cristianos en Tierra Santa contra los musulmanes. También son considerados por muchos historiadores como la respuesta del Cristianismo al yihad Islámico del siglo VII.


Las Cruzadas originalmente tenía el objetivo de recuperar Jerusalén "Tierra Santa" de manos de los Musulmánes y se pusieron en marcha en respuesta a una llamada en busca de ayuda del Imperio Cristiano Bizantino contra la expansión de los musulmanes Selyúcidas turcos en Anatolia (Asia Menor) . El término Cruzadas también se utiliza para describir las campañas contemporáneas y posteriores realizadas hasta el siglo XVI en territorios situados fuera de Oriente por lo general contra los paganos, herejes.

Las cruzadas tuvieron repercusiones políticas, económicas, sociales de gran alcance, algunas de los cuales han durado hasta tiempos contemporáneos. Debido a conflictos internos entre los reinos cristianos y sus poderes políticos, algunas de las expediciones de las Cruzadaa fueron desviadas de su objetivo original, tales como la Cuarta Cruzada, que resultó en el saqueo de la Constantinopla cristiana y la partición del Imperio bizantino entre Venecia y los cruzados. La Sexta Cruzada fue la primera cruzada que zarpó sin la bendición oficial del Papa. La séptima, octava y novena Cruzada resultaron en derrotas de los reinos cristianos frente a los mamelucas y berebere, la Novena Cruzada marcó el final de las cruzadas en el Oriente.

 

 

La Segunda Cruzada (1147-1149) fue la segunda gran cruzada lanzado desde Europa. Fue convocada en 1145, en respuesta a la caída del Condado de Edesa el año anterior por las fuerzas de Zengi. El condado había sido fundado durante la Primera Cruzada (1095-1099) por Balduino de Boulogne (Balduino I de Jerusalén) en 1098. Si bien fue el primer Estado Cruzado que se fundó, fue también el primero en caer.

La Segunda Cruzada fue anunciada por El Papa Eugenio III, pero la predica de la Segunda Cruzada la hizo San Bernardo de Claraval. Fue la primera de las cruzadas que fue dirigida por reyes europeos, a saber, Luis VII de Francia y Conrado III de Alemania, con la ayuda de un número de otros nobles europeos importantes. Los ejércitos de los dos reyes marcharon por separado a través de Europa. Después de cruzar territorio Bizantino en Anatolia, ambos ejércitos fueron derrotados por separado por el turcos Selyúcidas.

La principal fuente historica cristiana de occidente, Odón de Deuil, y las fuentes cristianas de Siria afirman que el emperador bizantino Manuel I Comneno en secreto entorpecido el progreso de los cruzados, sobre todo en Anatolia, donde se le acusa de haber ordenado deliberadamente a los turcos atacarlos. Luis VII de Francia, Conrado II de Alemania y los restos de sus ejércitos llegaron a Jerusalén y, en 1148, participaron en un ataque desacertado sobre Damasco. La cruzada en el Este fue un fracaso para los cruzados y una gran victoria para el Los musulmanes. El único éxito de la segunda cruzada llegó accidentalmente cuando las fuerza combinadas de los cruzados flamencos, frisones, normandos, escocéses e ingléses en 1147 viajando desde Inglaterra, por barco, a Tierra Santa se detuvieron y ayudaron a los portugueses en la captura de Lisboa, expulsando a sus ocupantes árabes.

Causa de la Segunda Cruzada :
La caida del Reino Cristiano de Edesa


Después de la Primera Cruzada y la menor Cruzada de 1101 había tres estados cruzados establecidos en el Este: El Reino de Jerusalén, El Principado de Antioquía, y el Condado de Edesa. Un cuarto, el Condado de Trípoli, Se constituyó en 1109. El condado de Edesa fue el más septentrional de ellos, y también el más débiles y menos pobladas, como tal, era objeto de frecuentes ataques de los estados musulmanes. El Sitio de Edesa fue un conflicto militar que tuvo lugar entre el 28 de noviembre y el 24 de diciembre de 1144 . El sitio finalizó con la captura de Edesa , capital del Condado de Edesa , por Zengi , el atabeg de Mosul y Alepo.


Predicacion de la Segunda Cruzada : San Bernardo de Claraval

La noticia de la caída de Edesa fue traída a Europa por primera vez por los peregrinos a principios de 1145, y luego por las embajadas de Antioquía, Jerusalén y Armenia. El Obispo Hugo de Jabala informó de la noticia a el Papa Eugenio III, que emitido una bula papal Quantum praedecessores el 1 de diciembre de ese año, pidiendo una segunda cruzada.

El Papa encargó a Bernardo de Claraval para predicar la Segunda Cruzada y conceder las mismas indulgencias que el papa Urbano II había concedido en la Primera Cruzada. Un parlamento fue convocado en Vézelay en Borgoña en 1146, y Bernardo deClaraval predicó ante la asamblea el 31 de marzo. Luis VII de Francia, Su esposa, Leonor de Aquitania, los príncipes y señores presentes se postraron a los pies de San Bernardo para recibir la Cruz de los peregrinos.

Al igual que en la Primera Cruzada, la predicación llevado súbitamente a los ataques a Judios, Un monje fanatico francés llamado Rudolf fue aparentemente inspirador de masacres de Judios en la región del Rin, Renania, Colonia, Maguncia, Worms y Espira. El monje frances Rudolf alego que los Judios no estaban contribuyendo financieramente al rescate de la Tierra Santa.

Las Cruzadas en Portugal y España
A mediados de mayo del 1147 una flota de casi dos centenares de barcos zarparon de Dartmouth en Inglaterra, y se dirigieron hacia Tierra Santa. Este ejército de cruzados, integrado por flamencos, frisones, normandos, ingléses, escocéses y algunos Alemanes y francéses. Ningun príncipe ni rey tomó parte en la cruzada en esta etapa, de hecho, Inglaterra en ese momento estaba en un período de anarquía.

Al navegar por la costa portuguesa, el clima los hace parar el 16 de junio en el Puerto de Oporto donde el obispo local les convenció de que siguieran a Lisboa para echar una mano al rey Alfonso I de Portugal que queria liberar a la ciudad ocupada por los arabes. Dado que se trataba de lucha contra los musulmanes, los cruzados accedieron y acuerdaron ayudar al rey Alfonso I en la tarea de liberar Lisboa. El asedio de Lisboa comienza el 1 de Julio del 1147 y la ciudad cae el 24 de octubre, los cruzados saquearon la ciudad antes de regresarla al Rey de Portugal. Algunos cruzados se establecieron en Lisboa, pero el grueso de la flota cruzada reanudo su curso en febrero 1148 hacia Jerusalen.

Casi simultáneamente, otros ejercitos de la Península Ibérica comandados por Alfonso VII de Castilla, ayudaron a García Ramírez, Rey de Navarra, y junto a Ramón Berenguer IV, Conde de Barcelona lograron conquistar Almeria el 17 Octubre 1147 , y en 1148 y 1149 las ciudades de Tortosa, Fraga y Lérida volvieron al lado cristiano.

Cruzada de los Alemanes y Franceses
El rey Conrado II de Alemania y su ejercito son derrotados

El rey Conrado había un gran ejército, provenientes de todo el imperio, tal vez 20.000. Se fue a finales de mayo 1147 y siguió la ruta de la Primera Cruzada, por el río Rin hasta el río Danubio. En su compañía estaba el futuro emperador Federico I.

Los alemanes llegaron a Constantinopla en septiembre. Habían pasado pacíficamente a través de Hungría, pero en territorio bizantino hubieron disputas sobre el suministro y unos pocos incidentes de lucha. Una vez más, los occidentales han creado una impresión desfavorable de sí mismos, y una vez más los griegos se habían dado a parecer indignos de confianza.

En Constantinopla se contaban más incidentes, sin embargo, los alemanes aceptaron cruzar el Bósforo con rapidez llegando a Anatolia.

El emperador bizantino Manuel I dio guía a los cruzados . En Nicea, Conrado dividió su ejército, enviando la mayor parte de sus combatientes por la costa, en el territorio imperial, mientras que él y la fuerza de combate principal pasó por el interior. Partieron el 15 de octubre y pasó a territorio de Turquía, a los pocos días. El ejército de Conrado fue rápidamente emboscado el 25 de octubre de 1147, cuando el ejército estaba cerca de Dorilea en un pequeño río. Ese dia los turcos atacaron y masacraron al ejercito de Conrado II de Alemania

La Batalla fue una masacre. Los alemanes nunca tuvieron la oportunidad de organizarse para la defensa. Al caer la noche, Conrado huyo a Nicea. Dejó tras de sí toda su campamento y todo su botín, además de casi todos los de su ejército. Los que no murieron fueron vendidos como esclavos por los turcos

La cruzada de Alemania había terminado, Conrado II se encontraba en Nicea cuando en noviembre Luis VII y los franceses llegaron. Después de una consulta, Conrado II aceptó viajar con los franceses Los ingleses y flamencos rezagados en Portugal y alemania participaron, pero después de la pérdida en Dorilea del ejercito de Conrado II de Alemania, esto era ahora esencialmente una cruzada francesa.

Cruzada francesa de Luis VII : Viaje a Jerusalen

Los cruzados franceses partieron de Metz en junio, liderados por Luis, Thierry de Alsacia, Renaut I de Bar, Amadeo III de Saboya, Guillermo VII de Auvernia, Guillermo III de Montferrato, y otros, junto con ejércitos de Lorena, Bretaña, Borgoña y Aquitania. Luis se unió a los cruzados de Normandía e Inglaterra. Siguieron la ruta de Conrado en paz, aunque tuvo un problema en Hungría.

Llegada al imperio Bizantino

Las relaciones ya dentro del territorio bizantino no fueron muy buenas. Algunos franceses se escandalizaron de la alianza de Manuel I con los turcos, y exigieron un ataque contra la ciudad de Constantinopla, pero fueron drenados por los delegados papales.

Cuando las tropas de Saboya, Auvernia y Monferrato se unieron a las de Luis en Constantinopla (después de llegar por la ruta italiana y cruzar desde Brindisi a Durazzo), el ejército al completo fue trasladado a través del Bósforo hasta Asia Menor. Se vieron reconfortados por los rumores que decían que los alemanes habían tomado Iconio, pero Manuel rechazó conceder a Luis tropas bizantinas e hizo jurar a los franceses que devolverían al Imperio cualquier territorio que reconquistasen. Tanto alemanes como franceses ingresaron en Asia sin ayuda importante de los bizantinos. Los franceses se encontraron con los remanentes del ejército de Conrado II en Nicea, y el propio ConradoII de Alemania se unió a las fuerzas de Luis VII de Francia.

Marcha hacia jerusalen

Luis llegó a Antioquía el 19 de marzo, después de sufrir una tormenta; Amadeo de Saboya había muerto en el camino en Chipre. Luis fue recibido por el tío de su esposa, Raimundo de Poitiers. Éste esperaba que Luis le ayudaría a defenderse de los turcos y que le acompañaría en ataques para ampliar su reino, pero Luis prefería dirigirse primero a Jerusalén para cumplir su peregrinaje, más que centrarse en el aspecto militar de la cruzada.

Consejo de Acre ,Sitio de Damasco y Fin de la Segunda Cruzada

El Consejo de Acre se reunieron en Palmarea, cerca de Acre, una importante ciudad cruzada del Reino de Jerusalén, El 24 de junio 1148. El consejo feudadl de Jerusalen se reunió con los cruzados recién llegados de Europa, para decidir sobre el mejor objetivo para la cruzada. La Segunda Cruzada había sido convocada después de la caída del condado cristiano de Edesa en el 1144.

La nobleza de Jerusalén acogió con beneplácito la llegada de las tropas de Europa, y se anunció que un consejo debe reunirse. Después de mucha discusión, se determinó que los cruzados debian marchar contra Damasco.

Los cruzados decidieron atacar a Damasco desde el oeste, donde huertos les proporcionaban un suministro de alimentos constante. Llegaron a Daraiya el 23 de julio. Al día siguiente, los musulmanes se prepararon para el ataque constante al ejercito cruzado. El 27 de julio los cruzados decidieron trasladarse a la llanura en la parte oriental de la ciudad, que era menos fortificada, pero había poca comida y agua. Los señores cruzados locales se negaron a continuar con el asedio, y los ejercitos no tuvieron otra opcion que retirarse a Jerusalen donde se dispersaría el ejercito Cruzado poniendose fin a la Segunda Cruzada
Secuelas de la Segunda Cruzada

La Segunda Cruzada, aunque comenzó bajo los mejores auspicios, tuvo un final infeliz. De la gran muchedumbre que salió de Europa, sólo unos cuantos miles de ser aniquilada en Asia Menor a manos de los turcos. Luis VII de Francia y Conrado II de Alemania, con los restos de sus ejércitos, hizo un ataque conjunto a Damasco, pero tuvo que levantar el sitio después de unos días, poniendo fin a la cruzada. Un cronista de la expedición comentó, "que prácticamente no logró nada, los que regresaron a casa sin gloria." La fuerza de tanto los franceses y la división alemana de la expedición se perdió en el Asia Menor, y la cruzada no logró nada.

En última instancia, estos fracasos llevarian al futuro colapso del Reino de Jerusalen (sitio y caida de Jerusalen en 1187) que sucumbiria ante las fuerzas musulmanas comandadas por Saladino, lo que posteriormente provocaria la Tercera Cruzada al final del siglo XII.
 
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