5º PARTE - POR ANTONIO BURGOS
 



1 de junio 2007



Se cumple un año del fallecimiento de la cantante.



ROCÍO CUMPLE UN AÑO





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Rocío, que era una mujer de fe, y que se lo pregunten, si no, a la Virgen de Regla, a la que ahora le está cantando la Salve Marinera eternamente junto a su santuario, con el acompañamiento de la música de las olas y el crujido de la mar chipionera, sabía que la muerte no es el final. Es el principio. Y para quien lo dude, ahí queda el nombre puesto.
 
He escrito su solo nombre, Rocío, y no ha sido necesario ni el apellido.
 
 Y como la muerte no es el final, sino el principio, hoy es el cumpleaños de Rocío. El cumpleaños de Rocío Mohedano Jurado, incluso el cumpleaños de la artista Rocío Jurado, era el 18 de septiembre, y eso que las diosas no tienen edad y no hay taco de almanaque que lo pueda demostrar, anda que no, anda que no.
 
Esa fecha se ha olvidado. La vida tiró a las aguas de la Cruz del Mar el anillo con esa fecha por dentro. Para que celebráramos este gozoso cumpleaños de hoy. Hoy es cumpleaños de Rocío a secas. Su primer cumpleaños. Hoy hace un año que, como la muerte no es el final, murió Rocío Mohedano Jurado y nació el mito Rocío.
 
La vieja radio de cretona, la fábrica de sueños para la niña del zapatero que quería ser artista, le está dedicando en el programa del oyente un disco de clavel y de ola:
 
-Al mito Rocío, al cumplir su primer añito...
 
Y los que vendrán. Hace un año, cuando dejábamos a Rocío ya para siempre junto la luz de moscatel y rosas de su tierra, no podíamos ni imaginar que su figura se iba a agigantar de esta manera. Ahora es cuando se ha echado de verdad a volar la paloma brava de su voz, cuando se escucha más que nunca. Ahora supe toda la verdad, señora de la canción.
 
Día que pasa es más grande. Nunca estuvo tan fresco el clavel, el rojo, rojo clavel. Nunca hubo bajamar para esa ola que llegó a la vida de la canción. Y decían que la copla estaba muerta... Rocío no solamente le dio vida, sino que hizo inmortales las que fueron un día sus coplas nuevas. Ni la copla está muerta ni Rocío nos ha dejado. Nos ha podido dejar Rocío Mohedano, pero Rocío, el mito Rocío, que apenas ha cumplido un año de vida imperecedera, sí que es cada día más grande, más largo, más hondo, más jondo, y de alto, ni te cuento, porque su voz resuena en el cóncavo escenario de las marismas azules que se pierden en el cielo.
 
Hay veces en que se muere un artista y como eran agentes de relaciones públicas de sí mismos, a los dos meses de haberse ido es como si nunca hubieran existido. Nadie se acuerda de sus pinturas, de sus libros, de sus esculturas, de sus canciones, de sus películas. Es justo lo contrario que le ha ocurrido a Rocío. Su figura se ha agrandado en este año. Su voz suena como si estuviera viva. Porque lo está. Su voz es ya la banda sonora de la memoria de la canción en España durante el siglo XX. «Se canta lo que se pierde», escribió el hermano de Manuel Machado.
 
En el caso de Rocío, lo perdido canta por sí mismo en la memoria del corazón. La que se fue nos sigue cantando porque no la hemos perdido. La hemos ganado para lo imperecedero. Ya no se trata del disco más vendido de la semana: es la canción más recordada de un tiempo. No me meto en la callejuela sin salida del canallerío al uso en estos días, pero sencillamente pregunto: de las otras que fueron y que estuvieron, ¿qué se hizo? ¿Qué radio de cretona sigue recordando sus canciones? En cambio nunca sonaron tan vivas como ahora las creaciones de Rocío, viva el pasodoble. Viva el pasodoble del arte, que es el que queda, agrandado por el tiempo en este cabo de año, y es el que además permite y propicia la interesada profanación de la tumba de la memoria de la artista, que muchos perpetran en esta hora.
 
¿Y la herencia? ¿Qué herencia? La herencia es la memoria de su voz. Todos somos los herederos de Rocío. Diga lo que diga la escritura de un notarío. Aunque la albaceas diga misa, España entera es la heredera universal de una sonrisa, de una alegría, de la memoria de una voz, del recuerdo ejemplar de la lucha de una mujer contra su muerte, del testimonio de dar la batalla hablando de su fe, de sus principios, de sus valores, de su Virgen de Regla que está en Chipiona y en la marisma, Blanca Paloma. Como la muerte no es el final, el mito Rocío no ha hecho más que empezar.
 
Y como cumple su primer añito, y yo le dedico este disco del oyente como un rojo, rojo clavel en la radio de cretona.
 








26 de octubre 2007


Desde la junta de Andalucía, se propone que la versión grabada de Rocío Jurado sobre el himno de Andalucía, sea la versión oficial.


A ROCÍO JURADO, SOBRE EL HIMNO






Querida Rocío que estás en los cielos de tu Virgen de Regla: si serás grande, niña, que, mira, aquí estamos discutiendo una canción tuya, como una ola, como un rojo clavel. La canción que más te gustaba cantar del mundo. Vamos, del globo terráqueo exactamente, que es como tú le llamabas al mundo. Una canción que bordaste con el bastidor de la fábrica de caramelos de malvavisco de tu voz en «La Lola se va a los Puertos». 
 Llamo canción al Himno de Andalucía porque a esas entretelas del corazón nos lo trajiste, a la memoria de la radio de cretona, a la voz de nuestras madres cantando por Mari Paz en los tendederos de la ropa que el levante convertía en telégrafo de banderas de sus jóvenes sueños.
 
Como de La Parrala, que unos decían que sí y otros decían que no, ahora resulta, Rocío, niña, dulce moscatel chipionero, que a efectos del Himno andaluz, el que tú nos cantaste tantas veces, unos quieren que la Lola se vaya a los Puertos contigo y se cante de aquella manera y otros quieren que la Lola se quede en las Puertas de Tierra, donde hay un barco de vela de miel y cristal.
 
Sabrás, Rocío, que el PP quiere que aquel himno que hiciste canción de todos en «La Lola se va a los Puertos» sea adoptado por Andalucía como versión oficial. Pero lo han explicado muy malamente, como siempre les pasa a estos señores, Rocío, que exponen las más nobles ideas de una forma tan torpe que dan ganas de pegarles dos tragantás. Tenían que haber pedido sencillamehte que el himno se cante como tú lo cantabas, con todos los acentos en su sitio, los métricos coincidiendo con los musicales. Porque tal como se canta ahora, el himno andaluz es como aquello del baile de acentos de cuando «en tiempo de los apostóles, los barbáros se subían a los arbóles y se comían los pajáros». ¡Qué pajarazo los acentos del Himno, tal como se cantaba, hasta que tú llegaste y, plas, plas, lo pusiste todo en su sitio y del modo más natural!

 
Tenían, niña Rocío, que haberles explicado a estos señores de la Junta que tal como ahora se canta el himno, decimos:
 
Los andá lucés queré mos
volverá serló que fui mos...
 
Y seguir explicándoles que llegaste tú con tu poderío, lo metiste por tarantos con el arreglo de Jesús Bola, y aquello salió sonando de sencillo y de hermoso como tiene que sonar, con cada acento en su sitio y ninguno picado, como se dice en nuestro Carnaval gaditano:
 
Los andaluces queremos
volver a ser lo que fuimos...

 
Tenían que haberles explicado, Rocío, que en nuestra tierra se bailan las sevillanas pero mayormente se bailan sus acentos. Cualquier sevillana corralera lleva los acentos bailados: «Blancá es la platá». El ejemplo antológico pueden ser las sevillanas que cuentan la historiá de Filigrana, que es Filigraná. El Himno de Blas Infante es un baile de acentos. Yo no sé si es defecto de la partitura original, que tenía Luisa Infante en un libro de Casés Carbó que había en Villa Alegría de La Puebla, o si es por causa de cómo tras la restauración de la democracia por Su Majestad el Himno comenzó a ser cantado, en aquella primera grabación con un coro de Heliópolis que organizó el entonces PSA, en un sínguel que se impresionó en el estudio que tenía Josele Moreno por la Puerta Carmona. El caso es que no he visto más acentos bailados que los que lleva nuestro Himno. Cántenlo por lo bajini y se darán cuenta. No hay preposición, pronombre o artículo que no lleve el peso del acento musical, desvirtuando el canto llano.
 
Sí, ya sé, Rocío, que cosas más difíciles cantamos los andaluces. ¿Pues no que nuestros padres y abuelos se sabían enterito el Miserere de Eslava, y eso sí que era tela de difícil? Pero perderán una ocasión de oro si los niños en las escuelas no aprenden el Himno de paz y esperanza tal como tú lo cantas. Te acuerdas de lo de Joselito en El Puerto, ¿no?, que quien no ha visto toros en El Puerto no sabe lo que es una tarde de toros, ¿no?. Pues lo tuyo con el rojo, rojo clavel de nuestro Himno, igual, niña: quien no se lo ha oído cantar a Rocío Jurado, no sabe lo que es el Himno de Andalucía. Como una ola de belleza en tu voz. Eso, como una ola de la Caleta, que es plata quieta. Como la plata quieta de tu recuerdo, niña Rocío.

















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